Alistándose para recibir a sus difuntos para la fiesta del Xantolo, los oriundos del Pueblo Mágico Xilitla, en la huasteca potosina, asistieron a la plaza principal del municipio a buscar los productos para sus hermosas y singulares ofrendas de Día de Muertos.

Desde temprano el aroma del copal combinado con la fragancia de la flor de cempasúchil inundó los alrededores de la plaza, que poco a poco se fue colmando de vendedores que ofrecían productos para decorar los altares como veladoras, copal, fruta, ollas de barro y hojas de maíz para los tamales.

Sin embargo, la flor de cempasúchil, los ramos de palmilla, los largos troncos de caña de azúcar y la flor conocida como mano de león o terciopelo se colocaron entre los compradores como las adquisiciones favoritas, ya que con éstas se realizará una de las particularidades de los altares de la comunidad huasteca: el arco.

Jesús, uno de los vendedores que se ubicó a un costado del quiosco, explicó que ese arco “servirá para guiar a los muertitos para que sepan llegar a las casas y que se vayan contentos”.

Para realizar un arco tradicional que puede tener desde un metro de altura hasta tres se dobla primero el tronco de la caña de azúcar hasta que se arquee, después se inserta sobre tablas de madera que servirán de base. En este pueblo lo común es que la base lleve dos arcos.

Concentrada en su labor, la indígena huasteca Graciela, quien se encontraba realizando los “rosarios” -tiras de hilo decoradas con flores de cempasúchil y terciopelo que colgarán del arco- afirmó que éstos se decoran primero con ramos de palmillas que se van amarrando a lo largo del tronco.

Posteriormente la flor de cempasúchil, que dará el colorido que guiará a los muertos hacía la ofrenda, se coloca en pequeños manojos a lo largo del arco.

“Los arcos se hacen desde hoy (sábado) y hasta el domingo y es algo que nos enseñaron los antiguos desde chiquitos”, mencionó.

Una vez terminada la decoración del arco los habitantes de este pueblo comienzan a adornar la mesa, que además de este símbolo llevará pan de muerto, tamales, fotografías de los difuntos o imágenes religiosas, dulces y frutas.

Hasta el 3 de noviembre los hogares de Xilitla albergarán esta tradicional ofrenda esperando que los difuntos gocen con cada uno de los elementos que las componen.