El desierto de Baja California Sur esconde un oasis que recibe a sus visitantes con frondosos árboles de mangos, papayas, aguacates y exuberantes palmeras; se trata de Todos Santos, un pueblo en el que se conjuntan cultura, una deliciosa gastronomía y una vista incomparable del Pacífico mexicano.

Ubicado a la altura del Trópico de Cáncer, este privilegiado lugar fue desde tiempos inmemoriales un asentamiento Guaycura, objeto de la evangelización jesuita con el establecimiento de la misión de Santa Rosa de Todos Santos.

A 81 kilómetros de la ciudad de La Paz y 85 kilómetros al norte de Cabo San Lucas, en este Pueblo Mágico es posible experimentar un ambiente cosmopolita en sus múltiples galerías de arte en las que es común encontrar a extranjeros que han descubierto en este lugar un paraíso para vivir.

Los amantes de los deportes extremos encontrarán en sus playas el mejor lugar para practicar surf, hacer paseos para observar ballenas y otras especies marinas, así como para bucear y encontrar los tesoros naturales que esconde bajo de su mar azul.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo (Sectur), la fertilidad de la tierra y la abundancia de agua de los manantiales de la Sierra de la Laguna, propiciaron que a finales del siglo antepasado Todos Santos cobrara auge en la agricultura, en específico, en el cultivo de la caña, por lo que en 1850 contaba con ocho ingenios.

Esta etapa de bonanza duró aproximadamente cien años en los que se construyeron edificios de estilo colonial, oficinas públicas, hoteles y teatros.

Al recorrer sus calles empedradas, los turistas pueden observar a Misión de Nuestra Señora del Pilar, el edificio más antiguo de la zona construido por los jesuitas y en cuyo interior se puede contemplar una representación de la Virgen del Pilar.

Entre sus atractivos se encuentra el Hotel California que guarda el mito de haber inspirado la famosa canción de la banda estadounidense The Eagles.

El edificio donde ahora está el hotel existe desde 1932, antes era una gasolinera y tienda miscelánea en la que vendían artículos a los viajeros que transitaban por el pueblo. En 1950 fue convertido en un hotel con estilo del viejo oeste, en la actualidad cuenta con alberca, restaurante y un bar.

La temperatura de esta zona única en el estado promedia entre 18 y 28 grados centígrados, lo que contrasta con el clima de la península de condición marcadamente semidesértica.

Todos Santos espera a los visitantes que deseen disfrutar de la combinación del mar, el oasis, el desierto y su apacible montaña.