Vestidas de negro, con trajes de la época colonial, de maquillaje excepcional, las catrinas sorprendieron a visitantes locales y extranjeros en el Palacio de Gobierno, quienes disfrutan el Festival de Día de Muertos 2016.

En dicho inmueble, cientos de estudiantes participaron en la elaboración de creativos altares llenos de color y olorosos antojitos mexicanos, dedicados a personajes de la historia chihuahuense, como Toribio Ortega, las Adelitas, Elisa Griensen, David Alfaro Siqueiros y Carlos Montemayor, entre otros.

A diferencia de otros años, este festival contó con un altar monumental dedicado a Don Luis H. Álvarez, político chihuahuense, fallecido el pasado mes de mayo.

El altar que tardó poco más de 48 horas en su elaboración, muestra la ropa que don Luis se ponía a diario y con la cual realizaba sus tareas en los diferentes recintos que ocupó: un saco de lino, corbata gris y una guayabera en color claro, así como fotografías con su esposa, Blanquita Magrassi de Álvarez.

Para la elaboración del altar trabajaron más de diez personas, quienes le dieron vida a una parte de la historia del líder político, a través también de una semblanza fotográfica exhibiendo cada uno de los pasajes que lo hicieron famoso, además de colocar antojitos como el pan de muertos, dulce piloncillo, cacahuates y tamarindos.

En los pasillos del Palacio, otro de los altares admirados fue el del chihuahuense de estirpe indígena, considerado un embajador interétnico en Chihuahua, Don Erasmo Palma Fernández, quien a pocos días de su muerte, permanece en el imaginario colectivo por su colaboración en la gramática rarámuri.

Como parte del fomento a la historia, el museo Casa Juárez retomó el tema de la familia de don Benito Juárez, dedicando todo un altar a todos los miembros de la familia, cuyas lápidas en unicel con epitafio y fecha, enseñan un pasaje personal del “Benemérito de las Américas”.

El Festival del Día de Muertos 2016 no sólo convocó a las y los chihuahuenses a disfrutar de los tradicionales altares, sino también a revivir historias escalofriantes, a través de obras teatrales como “Ka muerte de los muertos”, la danza folclórica de “El Calavera”, el performance “Llorona, viva la vida” y la música de Narce Dalia.