El objetivo de elevar la participación del sector asegurador, de un 2.2 por ciento actual a 5.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2030, sólo se podrá alcanzar si las empresas del ramo implementan iniciativas innovadoras que les permitan crear productos más accesibles y entendibles para el grueso de la población, indicó Seguros Sura.

A este respecto el director general de la firma, Francisco Oliveros, reconoció que la población mexicana sigue viendo al sector asegurador como lejano, elitista y abusivo.

“Cuando te acercas a las personas y preguntas por qué no tienen un seguro para proteger su patrimonio, la mayoría te contesta que no sabía que podía proteger su casa, que los seguros son muy caros o que el negocio de las aseguradoras radica en no pagar los siniestros”, comentó.

Expuso que en los últimos 10 años México registró pérdidas económicas por 297 mil 392 millones de pesos a consecuencia de desastres naturales, donde el 92 por ciento de los siniestros está relacionado con huracanes y lluvias torrenciales y el 8.0 por ciento restante con fuertes vientos y sequías.

En este tipo de eventos, los más afectados son las personas de bajos recursos que ven cómo sus casas y sus muebles son arrastrados por el agua y el lodo, o ese campesino que perdió la producción que le daría de comer por un año ante la sequía, dijo.

“Éste es el mercado al que debemos apostarle las aseguradoras, pero no podremos hacerlo si no desarrollamos productos fáciles de entender (debemos recordar que el nivel promedio de estudios en México es de tercer año de secundaria) y a precios accesibles, porque con un salario mínimo de 73 pesos es complicado no considerar un seguro como un lujo”, señaló Oliveros.

De acuerdo con un comunicado, el directivo indicó que el costo de los productos puede ser menor en la medida en que se atiendan necesidades particulares y no se obligue al usuario a pagar por servicios que no necesita.

Otro factor relevante es que el sector cuente con más agentes de seguros para que acerquen información adecuada y oportuna, y ofrezcan el producto que más beneficie al asegurado y a su familia o empresa, puntualizó.

Francisco Oliveros resaltó que otro de los segmentos vulnerables ante la escasa cultura del aseguramiento son las pequeñas y medianas empresas (pymes), que mantienen una alta exposición a la catástrofe.

“Las pymes deberían tener una vocación muy marcada hacia la adquisición de seguros para proteger sus propias operaciones, pues el 50 por ciento es propensa a sufrir un siniestro; sin embargo, la penetración de seguros en el mercado de pymes difícilmente llega al 4.0 por ciento (alrededor de 200 mil pymes)”, señaló.

En este contexto, del sector asegurador debería tener una vocación muy marcada hacia la prevención, con asesoría para que el asegurado implemente medidas que reduzcan los riesgos de catástrofes, y hacia la pronta respuesta ante un siniestro que permita la continuidad de las operaciones en el corto plazo, dijo.

Según estimaciones del sector asegurador, el 36 por ciento de las pequeñas y medianas empresas estarían expuestas a un robo, 14 por ciento a un incidente con sus trabajadores o clientes, y al menos el 22 por ciento reporta un siniestro al año.

También se calcula que el 73 por ciento de los autos que pertenecen a pymes no cuentan con algún tipo de cobertura y sólo el 17 por ciento de los empleados tienen un seguro de vida o de gastos médicos mayores.

Ante ello, Oliveros advirtió que aunque se lograra la meta de alcanzar el 5.1 por ciento del PIB, México seguiría por debajo del promedio de los países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que es superior al 8.0 por ciento.

En la actualidad, la industria aseguradora tiene una penetración de 2.2 por ciento en el PIB de México, mientras que en Chile y Brasil la participación es de 4.2 y 3.5 por ciento, respectivamente. En países industrializados como Estados Unidos y Reino Unido la participación es de 8.1 y 11.8 por ciento.