Un ambiente de expectación se vive hoy en la XXV Cumbre Iberoamericana por la presencia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuyo país vive una de las más profundas crisis políticas de los 18 años de revolución bolivariana.

Maduro, quien había descartado su presencia en la Cumbre de Cartagena, confirmó que estará presente este viernes en la sesión general de los mandatarios de los 22 países que integran este foro iberoamericano.

El tema de Venezuela se escucha en todos los espacios de la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, pero son muy pocos los funcionarios gubernamentales que se atreven a opinar de manera pública.

El ministro embajador de Guatemala, Carlos Morales Moscoso, es el único de alto nivel que comentó la situación interna de Venezuela, donde se han incrementado las manifestaciones en contra del gobierno de Maduro.

“Lo peor que nos puede pasar es no dialogar y todos los sectores en Venezuela están obligados por su país, por el amor a su patria, a sentarse a dialogar en el marco del respeto al estado de derecho”, sostuvo el diplomático guatemalteco.

En un encuentro con la prensa en el Centro de Convenciones Cartagena de Indias, Morales Moscoso dijo que el espacio de diálogo político que ofrece esta Cumbre, que cumplió 25 años, tiene como eje la “concertación política”.

Otros funcionarios gubernamentales comentaron que con toda seguridad la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno va a emitir una declaración llamando al diálogo al gobierno de Maduro y a la oposición en Venezuela.

La presencia de Maduro en este encuentro regional va acaparar la atención de la prensa y la comunidad internacional, y el tema central sobre juventud, emprendimiento y educación, mediáticamente estará en un segundo plano.