Organismos internacionales lanzaron una campaña para combatir la peste de los pequeños rumiantes (PPR) -ovinos y caprinos-, una enfermedad viral contagiosa de animales que genera grandes pérdidas en regiones pobladas por millones de pobres.

El plan, con valor de 996.4 millones de dólares, fue presentado este viernes por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE.

Indicaron que esta será la primera fase del programa de 15 años para erradicar la peste de los pequeños rumiantes de aquí al año 2030.

"Acabar con la PPR tendrá un impacto muy positivo en la vida de las comunidades de pastores en los países en desarrollo, y contribuirá de forma directa a los esfuerzos mundiales para eliminar la pobreza y el hambre en 2030", aseguró el director general de la FAO, José Graziano da Silva, al presentar la iniciativa.

"Cuando se trata de enfermedades víricas de los animales -añadió- se presta mucha atención a la amenaza que representan para la salud humana, pero sus consecuencias sobre el crecimiento económico, los medios de subsistencia, una nutrición adecuada y la seguridad alimentaria pueden ser igualmente devastadoras”, destacó.

"Tenemos normas internacionales para la vigilancia y diagnóstico de la PPR, un sistema mundial para informar sobre los brotes, y vacunas que son muy eficaces cuando se aplican de forma apropiada", señaló por su parte la directora general de la OIE, Monique Eloit.

"Contamos también con una normativa internacional para prevenir la propagación mediante el comercio, para aprobar oficialmente los programas de control de nuestros países miembros, y certificar que están libres de la enfermedad cuando esos programas tienen éxito", recordó Eloit.

Desde que se identificó por primera vez en Costa de Marfil en 1942, la PPR se ha extendido a unos 70 países de África, Oriente Medio y Asia: en septiembre de 2016, Mongolia informó por primera vez de un caso de la enfermedad.

Más del 80 por ciento de las ovejas y cabras del mundo se encuentran en estas regiones, donde muchas familias dependen en gran medida de productos como la leche de cabra, la carne de cordero y la lana para su nutrición y medios de vida.

La FAO estima que unos 300 millones de familias de agricultores a pequeña escala en todo el mundo cuentan con los pequeños rumiantes para obtener alimentos e ingresos.

Como ejemplo, un brote reciente en la India provocó por si solo 180 millones de dólares en pérdidas, mientras que una serie de epidemias en Kenya entre 2006 y 2008 mataron a 1.2 millones de pequeños rumiantes, con daños superiores a los 23.5 millones de dólares y una caída en la producción de leche de 2.1 millones de litros.

En total, las pérdidas anuales debidas a la PPR se calculan entre mil 400 y dos mil 100 millones de dólares.

Si bien, la enfermedad provoca una alta mortalidad entre los pequeños rumiantes -matando hasta un 90 por ciento de los animales infectados- es fácil de prevenir con vacunas baratas, que cuestan sólo unos 25 centavos de dólar y protegen al animal durante toda su vida.

El virus tiene además una fase infecciosa relativamente corta y no sobrevive mucho tiempo fuera de un organismo huésped, y es por ello un candidato ideal para una campaña de erradicación concertada.

El plan para la primera fase de cinco años de esta campaña está ahora listo para entrar en acción y consiste en una estrategia mundial, apoyada en nueve hojas de ruta a nivel regional, resaltó la FAO.

Explicó que la fase inicial de la campaña se centra en los países en los se sabe que existe la PPR, o en aquellos en que su situación nunca se ha evaluado.

Aquí se incluyen iniciativas para sensibilizar a los agricultores, aumentar su capacidad para prevenir y contener la enfermedad, fortalecer los servicios veterinarios nacionales y los sistemas para combatir la PPR y otras enfermedades, y la puesta en marcha de campañas de vacunación selectiva.

Pero el plan va más allá de la erradicación de la enfermedad, y se plantea también como objetivo mejorar los modelos de producción nacional y ayudar a los ganaderos a alcanzar medios de subsistencia lo más fuertes y resilientes posibles gracias a sus recursos animales.

No es la primera vez que la FAO y la OIE unen sus fuerzas para librar al mundo de una mortífera plaga.

La iniciativa contra la PPR sigue el modelo del exitoso esfuerzo para erradicar la peste bovina, una enfermedad similar que afecta a las vacas, los búfalos y la fauna silvestre.

El mundo se declaró libre de la misma en 2011. Fue la primera vez que una enfermedad animal había sido erradicada a nivel global.