Los fracasos, descubrimientos y revelaciones que se han suscitado en la vida de Gabriela Camus -una mujer que vivió su niñez entre adultos y los atribulados años sesenta- se exponen en el libro “Apuntes de la Libreta Morada”.

La obra que se presentó en el Club de Industriales de esta capital, es la visión de Gabriela, ante los cuestionamientos que la mayoría de los personas se hacen: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi misión? ¿Qué debo hacer para realizarme?

Así, al considerar que su existencia es mágica, llena de milagros y de encuentros, Gabriela Camus trata de hilar si es karma astrológico, sincronía, numerología, profecías, lecturas del tarot, déjà vu de una reencarnación, o tal vez una premonición, lo que ha dado sentido a su existencia.

En sus páginas, la autora plasma su pasión por existir y comparte las experiencias que la han llevado a encontrar su realización.

El prólogo escrito por Diego Arrazola señala que el libro contiene los apuntes que Gabriela, una mujer curiosa, hizo a través de los años sobre sus meditaciones, recuerdos e interrogantes, en una pequeña libreta morada, que él llama, la bitácora de la mente, del corazón, del espíritu.

Ello porque Camus, deseosa de encontrar el sentido de su existencia, desde pequeña se ha cuestionado sobre su misión en el mundo, por lo que ha explorado teorías, métodos, visiones y autores para tratar de hallar señales o respuestas. Así, narra encuentros, tragedias, amor, desamor, y, sobre todo, la búsqueda permanente de la felicidad.

Son las varias facetas del camino personal de Gabriela para encontrar la luz y trascender. “Son los apuntes personales de un ser espiritual y reflexivo que escribe su biografía con constancia, amor y un enorme gusto por vivir”, comenta Arrazola.

Sobre la historia de Gabriela Camus se puede decir que fue una niña que creció en un entorno de adultos, fue la menor de cuatro hermanos y con su última hermana se llevaba nueve años de diferencia, aunque reconoce que no le faltó cariño, recuerda la usencia de sus padres, de 44 años su mamá y 50 años su papá cuando ella nació, ante sus viajes a Europa por mes o mes y medio, ella era cuidada por su nana Genoveva, de quien abrevó el amor por la tierra mexicana.

Los años sesenta marcaron su vida, la época en las que sus hermanos adolescentes se movían, entre moda a go-gó y los Teen Tops, aunque con pláticas aburridas y banales de adultos; después la música de Barry White, Gloria Gaynor y Donna Summer llegaron, ahí fue donde estuvo consciente que la de ella era una generación de cambio.

Con el paso de los años, en el proceso de autoconocimiento, Gabriela dedicó espacio a meditar sobre su infancia, cuando se sentía rechazada, abandonada.

Sin embargo, reconoce en su libro que con el tiempo “vamos poniéndole capas a nuestra personalidad que a veces oculta nuestra verdadera naturaleza, y nos impide vivir dando nuestro mayor potencial. Y años después nos damos cuenta si somos felices o estamos a gusto con nuestras elecciones o con lo que estamos haciendo”.

Es necesario reinventarnos cada día, entender nuestro universo familiar y encontrar nuestra propia esencia. No debemos de hacer del dolor un drama sino saber que éste nos hace más fuertes, puntualiza la autora.

Gabriela Camus es la esposa del empresario Ernesto Coppel, propietario de los hoteles Pueblo Bonito, ubicados en Mazatlán, Sinaloa, y en Los Cabos, Baja California Sur.