El recorte del 32 por ciento de los recursos para Ciencia y Tecnología propuesto por el presidente de Argentina, Mauricio Macri, provocó hoy una protesta masiva de científicos frente al Congreso.

La brusca reducción presupuestaria fue impugnada por docentes, investigadores, estudiantes, sindicatos y algunos partidos políticos que acudieron para apoyar la causa de la comunidad científica argentina, una de las más importantes de América Latina.

El proyecto de Ley del Presupuesto 2017 del gobierno macrista recorta más de mil millones de pesos (unos 66 millones de dólares) al estratégico sector de un país que ha ganado tres Premios Nobel en ciencias.

En 1947, Bernardo Houssay obtuvo el galardón en Fisiología y Medicina; en 1970, se le sumó Luis Leloir en Química y el trío lo completó César Milstein, en 1984, en Fisiología y Medicina.

La baja presupuestaria afecta en conjunto al Ministerio de Ciencia y Tecnología, a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y a la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica.

En caso de que el Parlamento no modifique el proyecto, los recursos para la ciencia representarán apenas el 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), el más bajo de los últimos años, cuando alcanzó el 0.8 por ciento.

La propuesta, además, rompe una de las principales promesas de campaña del presidente Mauricio Macri, quien aseguró que incrementaría el presupuesto para la ciencia hasta alcanzar el 1.5 por ciento del PIB.

El recorte impactó de manera particular porque la grave crisis económica sufrida por Argentina en 2001 implicó una masiva “fuga de cerebros”, científicos que, aun a su pesar, se fueron a estudiar o a investigar a otros países.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015) comenzaron a revertir el éxodo y lograron el regreso de más de mil científicos gracias al impulso y, sobre todo, presupuesto, que dotaron al sector.

Por eso uno de los principales reclamos en la movilización de este jueves fue el de científicos que quieren desarrollar aquí sus carreras para hacer aportes concretos en su país.

“Los repatriados no queremos volver a emigrar”, “Queremos investigar en nuestro país”, “Quiero hacer ciencia en, por y para mi país”, “Nuestra historia no puede permitir una nueva fuga de cerebros”, advertían algunos carteles.

Otros recordaban que “Sin ciencia no hay futuro” y convocaban a defender la ciencia argentina porque “los estudiantes queremos soberanía científica y tecnológica”.

Entre la multitud destacaban los científicos vestidos con sus batas blancas de trabajo y que se colgaron en el pecho o la espalda carteles para explicar su trabajo de manera más concreta.

“Buscamos un tratamiento para la pérdida temprana del embarazo”, “investigamos terapia de cáncer cerebral”, “trabajo con bacterias multi resistentes”, “trabajamos para recuperar la fertilidad”, “estudiamos cómo la contaminación ambiental provoca cáncer”, precisaban los investigadores.