Los presidentes de las organizaciones empresariales de Iberoamérica elaboraron hoy una declaración con la que manifestaron su apoyo a la agenda a favor de la juventud, que consideraron como el futuro de la región.

El pronunciamiento fue hecho por los presidentes de las Organizaciones Empresariales de Iberoamérica, miembros de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y que conforman el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB).

Después de discutir el tema “Juventud, Emprendimiento y Educación” los delegados consideraron que “los jóvenes de Iberoamérica son el presente y el futuro de nuestras sociedades. Son símbolo de progreso e innovación”.

“Algo más del 30 por ciento de la población de Iberoamérica se encuentra en el rango de 15-29 años de edad (108 millones), sobre un total de más de mil 800 millones de jóvenes en todo el mundo”, destacaron.

“Esta realidad demográfica es una ventana de oportunidades para los países de Iberoamérica, o sea, hay una parte significativa de la población con capacidad para trabajar, producir, ahorrar e invertir”, anotaron.

No obstante, afirmaron que esta situación también es un desafío. “Toda vez que las economías requerirán en el futuro de personas capacitadas para afrontar las transformaciones que les permitan dar el salto definitivo al desarrollo”, añadieron.

“Se estima que uno de cada cinco jóvenes latinoamericanos entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja, unos 20 millones, frente a 13.7 millones en el total de Europa. Algunos países tienen una tasa de pobreza juvenil superior al 50 por ciento”, alertaron.

Por otro lado, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 (ADS) destacó la necesidad “de empoderar a los jóvenes, de proporcionarles un entorno propicio para la plena realización de sus derechos y capacidades, ayudando a los países a aprovechar su situación demográfica”.

“Estamos convencidos que la juventud debe ser un eje central en las instituciones y en las políticas públicas integradas e integrales de Iberoamérica, que fomenten en particular la educación, el emprendimiento y la inversión”, subrayaron los líderes empresariales.

Propusieron consolidar “decididamente el vínculo entre educación, empresa y empleo, si queremos que la iniciativa privada tenga el reconocimiento al que aspiramos como motor de nuestras economías y del desarrollo económico y social de nuestros pueblos”.

“La educación es un eje clave del desarrollo. Con más educación es posible mejorar las condiciones sociales, económicas y culturales de los países”, afirmaron.

La educación, sea pública o privada, así como la formación profesional y las prácticas profesionales dentro de las empresas, juegan un papel esencial para permitir a los jóvenes ingresar al mercado de trabajo y desarrollarse en la vida adulta, agregaron.

Manifestaron que el diseño de las políticas educativas “debe abordar con mucha más ambición la colaboración con el sector privado, superando prejuicios ideológicos y de otro tipo, de manera que se asegure que los jóvenes cuenten con las capacidades requeridas que el futuro de trabajo demanda”.

Destacaron particularmente la Red Mundial de Aprendizaje (GAN) como un ejemplo exitoso “de alianza entre empresas, organizaciones empresariales y organizaciones internacionales para promover y compartir las mejores prácticas en los programas de aprendizaje”.

La promoción de la iniciativa empresarial y del empleo independiente de los jóvenes “es fundamental para que los jóvenes no solo salgan de la escuela a buscar trabajo, sino también a crearlo”.

El emprendimiento es “precisamente una de las variables clave para el crecimiento económico y debería reafirmarse el valor social de dicha condición”, apuntaron los dirigentes empresariales.

Asimismo, refirieron que el empleo para jóvenes “no puede crearse directamente por medio de la legislación, tampoco pueden los gobiernos obligar a los empleadores a invertir. Es el resultado de la actividad empresarial lo que crea empleo, de modo que los gobiernos deben focalizarse en crear un clima de inversión propicio”.

Pidieron a los gobiernos estudiar todas sus acciones y políticas reflexionando si las mismas promueven o impiden la inversión.

Acordaron impulsar la creación de un Observatorio Empresarial Iberoamericano, que dará seguimiento permanente a la situación económica, política, social y, especialmente laboral “de los países de origen de las organizaciones empresariales iberoamericanas”.

El objetivo del Observatorio es “propiciar un entorno regulatorio favorable (...) y sentar bases sólidas para el sostenimiento y generación de nuevas empresas y empleos e impulsar el diseño de políticas públicas destinadas a alcanzar el desarrollo sostenible de las empresas”.