Los barrios de la capital española viven desde hace años un panorama visual entre el grafiti descontrolado y el arte urbano, que cada vez se abre más espacios para dar una alternativa a las pintadas en la vía pública.

Fuentes del Ayuntamiento de Madrid explicaron a Notimex que “se libra una fuerte batalla contra el grafiti que afecta el mobiliario urbano, los monumentos, los transportes y otros que detectan los servicios de limpieza de la ciudad”.

La mezcla de respuestas como multas, medidas de limpieza a cambio de pagar la sanción, o la imputación de delitos en el caso de daño al patrimonio público, así como de campañas para promover el arte urbano, busca en su conjunto aminorar el problema.

“Prácticamente todos los barrios de Madrid tienen grafiti”, precisaron fuentes de la Policía Municipal de Madrid, que aplica las sanciones por falta administrativa, o bien infracción penal si se trata de mobiliario público o privado (que denuncie el caso) y que contempla diversas penas.

En el caso de Madrid, la “batalla” no sólo la libra la autoridad contra los grafiteros, sino la pelea que éstos hacen al arte urbano y al grafiti con que muchos comercios y propietarios de inmuebles hacen lucir sus espacios exteriores.

“Si es legal, no es grafiti”, repiten muchos anónimos grafiteros para criticar a los que realizan arte urbano, dan la cara y presentan su obra como una actividad más de la plástica.

En los barrios de Malasaña y La Latina se aprecian los rastros de cómo se han pintado las obras de artistas en paredes y puertas de comercio, lo que incluso generó en abril pasado que la Policía de Madrid detuviera al líder de un grupo dedicado a ello.

Otros barrios como Tetuán mezclan el arte urbano con el grafiti consentido por propietarios de bienes inmuebles, el realizado por bandas latinas juveniles o colectivos de participación social del barrio.

De ese modo en estos espacios se mezcla la obra de artistas como el grupo Bosmistura, reconocidos en el mundo del arte, con el grafiti en comercios que firman “El munis”, u otros grafiteros de calle como “Apes”, “Buitras”, “Farlopa”, “Chesk”, “Basku” y muchos otros.

Además, los festivales de arte urbano como Madrid Street Art Project, Mulafest, Street Dreams y otros incluyen la pintada con grafiti de paredes con temas específicos, y siempre con realce artístico de sus autores.

La otra gran batalla es la que libran grupos de “grafiteros” que compiten entre ellos por ver cuál deja de mejor forma su huella en un mismo espacio o transporte, en lugares de riesgo, en alturas de edificios, espectaculares en carreteras y las vías del tren.

La Policía Nacional de España libra allí su batalla contra los llamados “grafiteros treneros” que por las noches brincan a las vías del tren a pintar carros de trenes de cercanías o de metro.