Ensayista, académica de la lengua, y crítica literaria, además de traductora de autores emblemáticos como Tennessee Williams, Michel de Ghelderode y Georges Bataille, entre otros, la escritora Margo Glantz Shapiro (Ciudad de México, 28 de enero de 1930) sorprende una vez más a sus lectores, ahora, con “Por breve herida”.

Se trata de una bien cuidada coedición (Literatura UNAM y Editorial Sexto Piso) de una obra que tardó en cocinarse y por la cual desfilan igual viejos amores, vivencias íntimas o fútiles, obras de arte, piezas musicales, miles de lecturas y todo lo que ha dejado alguna cicatriz para crear un retrato antropológico que interpela la realidad desde la memoria.

“Por breve herida” era una de las narrativas más esperadas este año y ya está en la mesa de novedades con sus 288 páginas sin desperdicio, pues la autora, ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el ámbito de Lingüística y Literatura, en 2004, sabe escribir de cuerpo, recuerdos y deseo; sudor, saliva y sangre; horror, belleza y silencio.

Glantz, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1996, hace que en su novela quepa todo eso y más, porque “Por breve herida” restituye el fuego a las cenizas de los pasos andados por la autora, cuya irredenta vocación por la búsqueda se toca con un verso del poeta judío-rumano Paul Celan que a la letra señala:

“El camino de horas anduvo lo que dije. El camino de horas anduvo lo que callé. Anduvo y anduviste, por lo infinito anduviste, hacia adelante y hacia atrás, hacia ninguna parte, hacia la palabra, hacia allí”.

“Hoy, ¿de cuál hoy hablo?”, se cuestiona la narradora y se pregunta, en esta novela quién es el yo que habla. Añade: “La realidad es siempre circunstancial y esta verificación me tranquiliza: Lo que cuento es una historia verdadera, pero sólo en la ficción”. La autora evoca estas palabras que sintetizan el método con el que aborda este relato espectral:

“La técnica de la apropiación, la intervención, el autoplagio, la nota periodística, la pulverización (incluyendo la de los géneros)”; dientes, sesiones con el dentista, puentes, retraimiento de la encía, Drácula, incisivos de escritores y artistas, muelas que se extraen y un inventario de términos, recuerdos y aparatos odontológicos, son el centro neurálgico.

Margo Glantz tiene en sus obras el compromiso con temas afines a las mujeres, con el erotismo, la sexualidad y el cuerpo, aunque también le interesa escribir sobre la memoria y la migración. Así, ha escrito cerca de 30 libros de ensayo y narrativa, entre ellos “Sor Juana Inés de la Cruz: Saberes y placeres”, “Las genealogías”, “El rastro” y “Saña”.