La economía británica creció 0.5 por ciento en los tres meses que le siguieron al referendo sobre la salida de la Unión Europea (UE), a pesar de los temores de una desaceleración económica.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, por sus siglas en inglés) informó que en el tercer trimestre del año la economía creció 0.5 por ciento, una caída ligera respecto al trimestre anterior cuando se registró un crecimiento de 0.7 por ciento.

Las predicciones del Banco de Inglaterra eran que la economía crecería 0.2 por ciento en el tercer trimestre de este año, un pronóstico menos pesimista que el de Hacienda que había previsto un desplome de 1.0 por ciento.

El crecimiento, que fue mucho más grande de lo que muchos economistas esperaban, estuvo encabezado por el sector de los servicios -que representa el 78 por ciento de la economía nacional, el cual creció 0.2 por ciento de julio a septiembre.

El sector que más sufrió fue el de la construcción que cayó 1.4 por ciento en ese mismo periodo, la caída más grande desde 2012.

El sector manufacturero también bajó 1.0 por ciento, la producción -incluida minería y manejo de desechos- cayó 0.4 por ciento, mientras que la agricultura se desplomó 0.7 por ciento en el tercer trimestre.

“Los fundamentos de la economía del Reino Unido son fuertes y los datos de hoy demuestran que la economía es resistente”, afirmó el ministro de Hacienda, Philip Hammond.

El político conservador señaló que el país se mueve hacia un periodo de negociaciones con la Unión Europea y “tenemos la determinación de que obtendremos el mejor acuerdo para los hogares y los negocios”.

Los resultados disipan por ahora los temores de una recesión que algunos pronosticaron tras una votación mayoritaria en el referendo de junio en favor del Brexit -la salida del Reino Unido de la UE.