El gobierno de Bélgica alcanzó hoy un acuerdo con la región de Valonia que desbloquea la firma del tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Canadá conocido como CETA.

La decisión se tomó horas después de que la UE y Canadá anunciaron la anulación de una cumbre bilateral que se debería celebrar este mismo día, en Bruselas, para rubricar el pacto comercial.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, celebró el avance y dijo que volverá a contactar el primer ministro canandiense, Justin Trudeau, “sólo una vez que se concluyan todos los procedimientos para la firma del CETA en la UE“.

“Lo que hemos podido obtener es importante para los valones y para todo el mundo. Lo que está en juego es el mundo en el que deseamos vivir“, sostuvo el ministro-presidente valón, Paul Magnette, tras una semana de negociaciones.

El ministro belga de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, afirmó que los cambios aceptados por la región valona responden a “preocupaciones legítimas“ y constituyen un “excelente acuerdo“, que sirve de “modelo para el futuro“.

“Se trata de un acuerdo muy importante para las empresas y la actividad económica. Un acuerdo que pesa 12 mil millones de euros“, dijo, por su parte, el primer ministro belga, Charles Michel.

El rechazo valón se debía a la ausencia de reciprocidad en la cláusula de salvaguarda para el sector agrícola, al mecanismo de resolución de disputas y a la falta de claridad con respecto a la prohibición a los organismos genéticamente modificados y a la utilización de hormonas en la producción de bovinos.

Fruto de siete años de negociaciones, el tratado de libre comercio UE-Canadá creará un mercado de libre comercio de 550 millones de consumidores y aumentaría en un 20 por ciento los intercambios de bienes y servicios entre los dos socios, de acuerdo con la Comisión Europea.

Está considerado por la UE como modelo para sus futuras relaciones comerciales con otros países.