Con el objetivo de disminuir costos de producción de la trucha arcoíris, investigadores del Instituto Tecnológico de Tuxtepec (Ittux) desarrollaron un alimento acuícola a partir de los residuos del frijol.

El líder de esta investigación, Jesús Rodríguez Miranda, señaló que el propósito es aprovechar las materias primas presentes en la región, para generar alimentos de bajo costo que no afecten la calidad de la trucha.

Según datos del investigador, la granza del frijol representa una pérdida de cinco por ciento de la producción total anual, motivo por el que se determinó usar este residuo para la elaboración de un alimento acuícola dirigido a la trucha arcoíris.

El proyecto se llevó a cabo en el estado de Durango, región que ocupa el segundo lugar en producción nacional de frijol, de acuerdo a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

El investigador detalló que este tipo de trucha es un pez exclusivo de aguas frías, el cual es alimentado de forma habitual en las granjas acuícolas con harina de pescado, pero debido a su alto costo impacta en 40 por ciento del gasto de producción total.

“La idea parte de la necesidad de los productores de disminuir los gastos de producción, por lo que se utilizó una materia prima económica que no afecta el crecimiento de la trucha arcoíris. Se sustituyó gran parte de la harina de pescado por la de frijol, sin impactar en el crecimiento del producto”, apuntó.

Rodríguez explicó que el producto final contiene una dieta balanceada con harina de trigo, aceite de suero de leche, harina de pescado y harina de frijol, la cual sustituyó la mitad de la proporción de harina de pescado.

El especialista resaltó que con este proceso disminuyeron 20 por ciento los costos de alimentación de la trucha, pues el producto fue elaborado mediante la extrusión de alimentos, en la cual procesaron las harinas a través de un tornillo en periodos cortos y con distintas temperaturas, lo que permite la cocción de la materia.

“El alimento debía tener las características físicas adecuadas de extrusión para ser consumido por el pez. La trucha es un pez carnívoro que no come del fondo, por lo que se diseñó un alimento de hundimiento lento, atractivo y tres veces más pequeño que la boca del animal”, precisó.

Además, el investigador refirió que realizaron una prueba de alimentación por 30 días en una granja acuícola, brindando una porción de 2.2 por ciento de la biomasa del pez.

Al finalizar el periodo de prueba, Rodríguez mencionó que notaron crecimiento y peso normal de los peces, por lo que determinaron que la sustitución por harina de frijol no afecta en la talla y el peso de la trucha.

Dicho trabajo fue realizado en coordinación con la Universidad de Hermosillo, Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad del Nuevo México, el Instituto Tecnológico de Durango y el sistema del Tecnológico Nacional de México (Tecnm).