Un total de 20 piezas entre pinturas, instalación y dibujo, integran la exposición "Espejo de la pintura", de la artista Sandra Pani, que se presenta en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Se trata de la primera vez que la artista expone en el ex convento de San Jerónimo, espacio que durante 27 años habitó Sor Juana Inés de la Cruz, donde la creadora juega y dialoga con el propio espacio, evocando una sensación de calidez e intimidad.

Señaló que luego de la profunda auto-confrontación psíquica con el sufrimiento humano en el Antiguo Palacio de la Inquisición, Pani reveló haber encontrado en el Celda Contemporánea, un espacio íntimo y femenino representado por la poderosa imagen de la Décima Musa.

Materia y espíritu se bifurcan como ejes que aborda Pani, desde una perspectiva arqueológica y poética en dicho espacio.

Dos tramas se urden en la obra de Pani: su voluntad de hacer visible el interior de la celda corporal en que vivimos y la capacidad para representar el cuerpo humano como extensión de la naturaleza.

Fragmentos del cuerpo comparten con el mundo natural estructuras y sensibilidad. A partir de esta premisa, su camino ha sido búsqueda de materias que le permitan expresar la dualidad de la creación.

"Mi obra y sus imágenes emergen del mundo arquetípico del inconsciente colectivo, y funcionan como herramientas a ser encarnadas en diferentes niveles y grados durante el proceso de transformación", dijo.

Al igual que Sor Juana que empleó el encierro para construir su obra, Pani reveló haber trabajado en un año en esta exposición que se divide en tres apartados: "De fragmentarse", "De los orígenes: la danza entre velar y develar" y "De la luz: la misteriosa conjunción de espíritu y materia".

En la primera sala, la artista dijo representar el proceso de despojarse de los viejos ropajes, de desmantelar las estructuras internas, como parte del proceso continuo de fragmentarse y re-integrarse, que forma parte del proceso de individuación.

En este apartado, destaca un riel en la parte superior de la sala, donde sus velos y radiografías que se presentan, transitan alrededor de su obra, la cual se mezcla con piezas fijas, multiplicándose y permitiendo observar diferentes variantes.

"Lo que quise hacer, es que sucedía si colocaba ciertas cosas fijas a muro y otras si fueran girando y transformando", dijo.

En la segunda sala, confesó que cuando fue invitada a exponer, "la primera imagen que me llego en sueño, fue la de un velo penetrable que el espectador puede atravesar y verse reflejado sobre unos espejos que están frente a él. La obra emergió en mi sueño con todo y nombre: De ser dibujo".

Utilizando varias telas que se extienden como si fuese una cabina telefónica y en cuyo interior se muestran imágenes de la artista, pero también, se refleja el individuo debido a que las telas son sumamente brillosas, dando una apariencia de espejo.

"Esta idea es prácticamente una encarnación literal de una experiencia de hace algunos años, la cual en ese momento no logré articular en palabras.

"A pesar de que las imágenes que dibujo o pinto me representan individualmente, estas imágenes tienen una correspondencia con el proceso arquetípico universal de sufrimiento, duelo, desmembramiento, re-membramiento, re-integración y transformación", dijo.

En la tercera sala "De la luz: la misteriosa conjunción de espíritu y materia", entre cuyos vestigios arqueológicos del siglo XVII se encuentra una fuente, símbolo de los orígenes de la vida, la artista exhibe una serie de imágenes híbridas entre el cuerpo y el mundo vegetal, con piezas verticales, columnas eternas hechas con sus manos, una de ellas dibujada sobre piedra.

Las obras que se exhiben en esta sala, a decir de la artista, tienen una ascensionalidad evidente, añorando la verticalidad, la conexión entre el mundo interno y el externo, el espíritu y la materia, la dualidad, es decir, la solidez de la roca y la ligereza de la seda, así como la opacidad y luminosidad de los espejos del grafito.

Esta sala, refirió, representa la celebración del proceso de transformación, la encarnación del espíritu en la materia.

"Espejo de la pintura", de Sandra Pani, estará abierta hasta el próximo 10 de diciembre.