Con canciones, mantas y pancartas, más de un centenar de manifestantes, trabajadores y líderes sindicales protestaron hoy contra Donald Trump en Washington, quien asistió a inaugurar su nuevo hotel en la capital estadunidense.

Trump, quien estaba dentro del hotel resguardado por una valla de seguridad custodiada por agentes del Servicio Secreto, ordenó el cierre del acceso al Hotel Internacional Trump, en la histórica avenida Pensilvania, y se impidió el paso a varios medios extranjeros.

“Con la notable excepción del 1600 de la avenida Pensilvania –proclamó Trump en alusión a la dirección oficial de la Casa Blanca— esta es la pieza de bienes raíces más codiciada de Washington, D.C.”

“Un proyecto como éste demuestra lo que es posible hacer cuando un equipo trabaja junto para un propósito totalmente común. También muestra como trabajar con nuestro gobierno para hacer las cosas posibles”, remató.

Pero fuera del hotel, decenas de manifestantes condenaron las declaraciones de Trump contra los inmigrantes indocumentados y sus burlas contra veteranos y personas con impedimentos físicos.

“El pueblo unido jamás será vencido”, coreaba la multitud de manifestantes que caminó en círculos en la acera frontal del hotel.

“Construiremos unidos un muro contra el prejuicio”, rezaba una gigantesca manta ondeada por miembros de la coalición Answer y de la Sección 23 Unite Here, una coalición sindical que aglutina a empleados de restaurantes, así como a la unión de trabajadores industriales y textiles.

Judy Salazar, una trabajadora de origen peruano que pertenece a Unite Here, denunció que el hotel de Trump en Las Vegas se rehusa a renegociar los salarios de sus trabajadores en su hotel en Las Vegas.

“Tenemos sueldos muy debajo de lo mínimo y se cometen muchas irregularidades, abusos y discriminación. Estamos en contra de todo eso… Donald Trump nos trata como esclavos”, dijo a Notimex.

David Burroghs, un activista de la organización pacifista Código Rosa, llegó a la protesta disfrazado de marrano para hacer un burlón endoso a Trump de “hermano a hermano”. “Es lo menos que puede hacer, este tipo es un anatema de la racionalidad”, dijo a Notimex.

En su opinión ni Hillary Clinton ni Donald Trump son los mejores candidatos para dirigir a Estados Unidos sino Jill Stein, del Partido Verde.

Remodelado con una inversión 200 millones de dólares, en lo que fue el Viejo Edificio Postal, Trump rentó el inmueble al gobierno federal en 2013 por un periodo de 60 años, por una renta de tres millones de dólares anuales y una proporción de las ganancias.

Para recuperar su inversión, sus 263 habitaciones iniciaron cobrando el mes pasado un precio de 800 dólares por noche, excluyendo impuestos y tarifas, hasta 5,395 para la Suite Postmaster sin restricciones.

Pero una búsqueda de reservaciones esta semana mostró que el precio se había desplomado a 500 dólares por noche, en medio de reportes de la prensa especializada sobre una caída en el flujo de clientes de los hoteles de Trump desde el inicio de su campaña presidencial.

El hotel ha sido además centro de controversia desde las declaraciones de Trump contra los inmigrantes indocumentados mexicanos en 2015.

El galardonado cocinero español José Andrés y el británico Geoffrey Zakarian tenían previsto originalmente abrir un restaurante dentro del hotel, pero ambos cancelaron el proyecto el año pasado tras los polémicos comentarios de Trump.

José Andrés y Zakarian, quienes fueron demandados por Trump, se sumaron a un creciente número de empresas que rompieron relaciones de negocios con el republicano por sus comentarios contra los mexicanos.

Para la toma de posesión presidencial, el 20 de enero, el hotel elevará la tarifa de su Townhouse a 100 mil dólares por noche, con un reservado mínimo de cinco noches.