La creciente tensión en las relaciones de Rusia con el Occidente es el tema central de la reunión que los Ministros de Defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrarán mañana jueves en la capital belga.

Uno de los objetivos de la cita es concretar las contribuciones de cada país aliado para los nuevos batallones con los que pretende fortalecer su presencia en el este de Europa y en la región del Mar Negro, en respuesta a las recientes actividades militares rusas.

“Cerca de nuestras fronteras, Rusia continúa con sus actividades militares insistentes, incluyendo la realización de ejercicios masivos sin previo aviso”, subrayó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, al llegar a la cita en Bruselas.

Solo en octubre, Moscú desplegó en Kaliningrado una batería de misiles del tipo Iskander, con capacidad de transportar armas nucleares, y suspendió el acuerdo que mantenía con Estados Unidos sobre la destrucción del plutonio de uso militar.

Además, continúa apoyando a los rebeldes separatistas del este de Ucrania, pese a los repetidos llamados de la Unión Europea (UE) para que no interfiera en la región.

“Esos movimientos no bajan la tensión o restauran la previsibilidad en nuestras relaciones”, señaló Stoltenberg.

El líder aliado también mencionó el apoyo de Moscú al régimen del presidente sirio Bashar Al Assad, que considera “profundamente inquietante”, y los bombardeos que “están exacerbando la catástrofe humanitaria” en la ciudad de Alepo.

La OTAN teme que el actual despliegue de un grupo naval ruso en el Mediterráneo, incluyendo un porta-aviones, tenga como objetivo incrementar los bombardeos aéreos.

En ese contexto, Stoltenberg sostiene que es “especialmente importante” mantener el diálogo con las autoridades rusas y reafirmó el compromiso de la OTAN en ese sentido, con el fin de “bajar la tensión”.