La Comisión Europea (CE) quiere armonizar el cálculo del impuesto sobre sociedades en la Unión Europea con el fin de dificultar la evasión fiscal y la planificación agresiva de las multinacionales.

Una propuesta legislativa remitida este martes a los gobiernos de los Veintiocho contempla obligar a las empresas con ingresos globales superiores a 750 millones de euros anuales a declarar sus impuestos en el país donde realmente obtengan sus beneficios.

La nueva normativa incluye una serie de medidas contra las prácticas abusivas a fin de impedir también que las multinacionales trasladen sus beneficios a países no pertenecientes a la Unión Europea (UE).

De aprobarse, se eliminarán los precios de transferencia y los regímenes preferenciales, hoy en día los principales vehículos para la evasión fiscal.

La propuesta aborda únicamente el calculo de la base imponible de las empresas transfronterizas y excluye la fijación de los tipos del impuesto sobre sociedades, que sigue siendo un ámbito de soberanía nacional.

La llamada base imponible consolidada común incluiría incentivos fiscales a las actividades de investigación y desarrollo (I+D) vinculadas a la actividad económica real.

Asimismo, incitaría a las empresas a financiar sus actividades a través de recursos propios, en lugar de orientarse hacia el endeudamiento, al ofrecer una bonificación por emisión de capital.

Con ello, el Ejecutivo comunitario confía que se podría aumentar en hasta 3.4 por ciento la inversión total en la UE una vez que el nuevo método esté plenamente operativo.

“La reducción de este sesgo del sistema tributario en favor del endeudamiento constituye un elemento importante del plan de acción en pro de una Unión de los Mercados de Capitales”, subrayó en un comunicado el vicepresidente de la CE para el Euro, Valdis Dombrovskis.

Con un único conjunto de normas fiscales en los distintos países de la

UE, Bruselas estima que las multinacionales podrían reducir en 8.0 por ciento el tiempo empleado en actividades de cumplimiento y en hasta 67 por ciento el tiempo necesario para crear una nueva filial.

Ello “facilitará el establecimiento en el extranjero de las empresas, incluidas las pequeñas y medianas”, confía la CE.

“Las empresas podrán compensar las ganancias obtenidas en un Estado miembro con las pérdidas registradas en otro. Se eliminarán obstáculos fiscales tales como la doble imposición, y se aportará seguridad tributaria mediante el establecimiento de un sistema del impuesto sobre sociedades transparente y estable a escala de la UE”, argumentó Dombrovskis.

La propuesta será analizada por el Parlamento Europeo y sometida, posteriormente, a la apreciación de los gobiernos nacionales antes de poder entrar en vigor.