El grupo de rock Apolo es un ejemplo de tantas bandas emergentes de nuestro país, que han sorteado muchos obstáculos que buscan una oportunidad en la música y en el gusto de la gente.

Dichas bandas pueden encontrarse en las preparatorias y en las Universidades, o como el caso de Apolo, jóvenes amantes del rock del interior del país que viajan a la capital esperando cumplir el sueño, sin imaginar todas las penurias que se encontrarían en el camino.

“Nosotros somos de Chihuahua, allá hay mucha banda, corridos, música norteña, pero por la cercanía con Estados Unidos, desde pequeños comenzamos a escuchar rock, en mi caso mi padre amante del rock y a los nueve años, me regalaron una guitarra, desde ahí supe que lo mío era la música”, comentó Alvar Alcantar, integrante del grupo y maestro de música en la “School of Rock”, del Pedregal.

El joven músico compartió con Notimex que no pudo terminar su carrera en Letras hispánicas, pero sí la de música.

“De alguna forma, la música ha estado ligada siempre en mi vida, aunque no terminé una carrera, estudiar música como una carrera aledaña me facilitó el camino, y ahora, además del grupo, doy clases de lírica y música en la “School of Rock”.

Sin embargo, confesó que el camino ha sido muy complicado, sobre todo por ser jóvenes que llegan del interior del país.

“La falta de apoyo a los jóvenes es casi nula, un ejemplo es que tuvimos que emigrar de nuestra tierra por la falta de oportunidades, pues llegó el momento en que Chihuahua se quedó cortos de eventos, de lugares donde tocar; la cultura es distinta, en los bares no te quieren pagar, hay pocas fiestas y por eso fue necesario emigrar”.

Añadió que primero se fijaron en Monterrey. “Estuvimos dos años en Monterrey, pero no pasó gran cosas, por lo que decidimos viajar a la capital, y pues luego de muchas experiencias vividas, coincidimos en que ésto no es que sea difícil, sino que es de mucha paciencia”.

Compartió que a pesar de que han tocado muchísimas puertas, han sabido esperar.

“Teníamos que mentalizarnos de que sería así, que mucha gente nos iba a dar la espalda y otra nos iba a ayudar. No es que pidamos ayuda, pero si uno se mantiene con humildad y con los pies en la tierra se van abrir muchas puertas”.

Alvar compartió que en estos años ha conocido grupos y músicos con mucho talento, pero que se han quedado en el camino, precisamente porque no han aguantado la espera.

“De que en México hay talento, ni dudarlo, pero mucha gente se ha quedado en el camino porque piensan que ésto es fácil o lo ven como un pasatiempo, la verdad es que es una profesión muy seria y así hay que tomarla desde el principio”.

Agregó que en su caso ha pasado por tres bandas, pero Apolo es el proyecto en el que más ha durado y en el que hay más futuro.

“Apolo es un proyecto de rock and roll que retoma el sonido de los 60 y los 70, pero en un lenguaje actual y en español. Rolas que nosotros componemos, que hablan de temas distintos al amor, como los viajes astrales, los planetas, mitos indígenas, etcétera”.

Recalcó que a pesar de que el proyecto ya está bien estructurado, les ha tocado batallar.

“Cuando llegamos a la Ciudad de México, hace seis años, fuimos a vivir al Cerro del Judío, Santi, Iván y yo (los demás integrantes de la banda) y como dormíamos en unos colchones viejitos, tuvimos un problema de chinches, por más que lavábamos el cuarto no desaparecían, pero no había otra opción”.

Dijo que para sobrevivir se pusieron a trabajar, él en una tienda de videojuegos, Iván era cocinero y Santiago vendía alfombras.

“Por lo mismo que queríamos estar enfocados en la carrera musical buscamos trabajos que nos dieran el sustento para financiar el proyecto. Hemos pasado por miles de trabajos en la Ciudad de México”.

Pero, comparte que “Gracias al Dios del rock”, las cosas se han ido mejorando.

“Gracias a nuestro Dios del rock, esto ya está mejor, Iván y yo somos maestros de música, tenemos nuestro propio estudio de grabación, una sala de ensayos y todo está un poquito mejor”.

Orgulloso, comenta que las disqueras ya no hacen “scauteo” como antaño, ya no hay buscadores de talento y por ende se tienen que valer por sí mismos y eso lo padecen muchas bandas emergentes.

“Poseer una disquera te da la ventaja de tener un contrato por un par de años, y tu proyecto va a estar apoyado, pero el problema es que si eres una banda de rock, es muy probable que te ‘congelen’. A nosotros no nos ha interesado eso, somos una banda independiente que solos hemos salido adelante, aunque el camino sea más largo”.

Apolo ha abierto conciertos con grupos importantes, como Foo Fires y Adeptos, entre otros. “Y todo esto ha sido orgánico y si una disquera quiere apoyarnos que lo haga de manera sincera, tal como lo hacemos las bandas independientes”.

Además de Apolo, Aivar da clases en la School of Rock, otro de sus orgullos. “Me interesó dar clases, llamé, mandé mis datos, me llamaron y aquí estoy, dando clases a niños y jóvenes de lírica y canto, hacemos poesía y es una satisfacción muy padre, porque además de que estoy ligado a la música, estoy enseñando y lo hago con mucho gusto, porque me divierto, aprendo y rockanroleamos”, finalizó.