Hacer cine no es algo que me cueste trabajo, si lo fuera ya me hubiera retirado, para mí aún es una diversión contar historias, aseguró el cineasta Adolfo Aristarain, quien será distinguido con la Medalla Cineteca Nacional por su aportación al Séptimo Arte.

Emocionado y a la vez sorprendido, el escritor y guionista argentino afirmó que esta distinción por sus más de cinco décadas en el quehacer fílmico lo enorgullece, pero también lo hace reflexionar que no sólo se le reconocen los méritos o la calidad de su trabajo, sino la actitud y el respeto que le tiene a su profesión.

Si hay algo de lo que puede presumir el cineasta es el profundo amor que guarda por el oficio, que lo llevó en sus primeros años al género policiaco y después por otras vertientes más reflexivas y relacionadas con los procesos sociales.

"Mi primer película fue policial, la hice en cuatro semanas y con 80 mil dólares. En aquel entonces se decía que había un público cautivo en este género, lo que fue una mentira", afirmó con una gran sonrisa Aristarain, quien a lo largo de su carrera no ha hecho ninguna distinción entre los géneros.

Escritor de sus propios argumentos, Adolfo apuntó que no hay fórmulas para el éxito, pero sí muchas historias que desean ser contadas, "algunas funcionan más que otras, y otras no tanto, pero siempre en esto es una constante empezar.

"Yo hago las historias que creo que valen la pena contar y que me gustan, porque de ahí parte todo", aseguró el cinéfilo, como él mismo se describe, pues recuerda que desde pequeño mostró interés por el cine, aunque reconoció que en ese entonces los géneros de acción y fantasía eran sus preferidos.

Aún recuerda que en su natal Argentina, los cines de barrio proyectaban películas de manera continua, y ahí fueron sus primeros acercamientos, sin imaginar que años más tarde él sería un contador de múltiples historias que lo llevaron a ganar premios como el Goya.

Entre este mar de recuerdos que vienen a su memoria, Adolfo señaló que ha vivido una total aventura, no sólo por el proceso de creación, que aseguró se vive de igual forma en todo el mundo, sino porque no hay fórmulas en este trabajo.

"Yo no busco éxito, simplemente me divierto mucho con lo que hago, porque si sufriera haciendo cine, ya lo hubiera dejado", apuntó el realizador de filmes como "Roma", "Lugares comunes", "La ley de la frontera" y "Un lugar en el mundo", entre otras.

Con tono suave y disfrutando de la tranquilidad de los nuevos espacios de la recién remodelada Cineteca Nacional, el realizador hurga en sus recuerdos, en los que le parece que fue ayer cuando era asistente de dirección y sufría con la búsqueda de presupuestos.

"Que sigo en la búsqueda de ellos aún, pero me encanta", comentó el cineasta de 73 años durante la entrevista con Notimex.

"Al principio tenía trabajos en oficina, pero cuando entré a trabajar al cine para mí eso no fue trabajo, porque me la he pasado muy bien", señaló, mientras que sin presunciones explicó cómo su cine se extendió a Europa y otras latitudes.

Consideró que son los argumentos los que conectan con el público, por lo que una vez más se apoya en la teoría de que su profundo amor por expresarse es lo que hace que trasciendan.

Actualmente Aristarain trabaja en un argumento que ha llamado "Los amores tardíos", cuyo rodaje espera iniciar pronto.

Con una sonrisa, añadió que no le gusta mucho ver su currícula, aunque ahora lo tendrá que hacer, pues como parte de la distinción que otorga la Cineteca Nacional se encuentra una retrospectiva con su obra, que será proyectada en 35 milímetros.

Además se exhibirán los ocho episodios de la serie "Las aventuras de Pepe Carvallo", que dirigió para la televisión española en 1986. Esto se desarrollará del 25 de octubre al 6 noviembre en la Cineteca Nacional.