Cientos de habitantes del pueblo Gorino, en la norteña provincia italiana de Ferrara, impidieron a 12 refugiadas africanas, entre ellas una embarazada, y varios niños hospedarse en un albergue elegido por las autoridades para darles asilo.

“La hipótesis de hospedar a los refugiados en Gorino ya no está en agenda. Ha prevalecido las tranquilidad del orden público, no podíamos aporrear a las personas”, dijo este martes el prefecto (encargado de la seguridad) de Ferrara, Michele Tortora.

Desde la víspera los habitantes de Gorino, en su mayoría pescadores, levantaron barricada s para bloquear la única carretera que comunica al pueblo con el mundo y cerrar el paso al autobús con las refugiadas.

Dicha acción fue en protesta porque la prefectura requisó el albergue local “Amore-Natura” para hospedar a las refugiadas y sus hijos.

Los lugareños encendieron hogueras y levantaron barricadas para no dejar pasar a las solicitantes de asilo, que al final fueron distribuidas en otras localidades de la zona.

Momentos de tensión se registraron con el arribo de decenas de agentes de las fuerzas del orden y de los medios de comunicación, pero al final las autoridades decidieron no exacerbar los ánimos.

“Me avergüenzo mucho de lo sucedido en Ferrara, creo que deberían avergonzarse esas personas que impidieron hospedar a mujeres y niños”, declaró el jefe del departamento de Inmigración del ministerio italiano del Interior, Mario Morcone.

En el mismo sentido se manifestó el alcalde de Ferrara, Tiziano Tagliani.

“Me avergüenzo. Si en un momento como este un municipio de Goro (al que pertenece Gorino), que ha recibido mucho de las instituciones, no recibe a 12 mujeres extranjeras hay que reflexionar sobre el significado de la colaboración”, dijo.

Al contrario, la Liga del Norte, conocida por sus posturas xenófobas, defendió a los habitantes de Gorino, a los que calificó como “héroes de la resistencia contra la dictadura de la acogida”.

Las refugiadas, originarias de Ghana y Costa de Marfil, permanecieron por horas en la comandancia de policía de Ferrara antes de que se decidiera trasladarlas a otros albergues de Ferrara, Fiscaglia y Cidigoro.