Japón recibió duras críticas durante la cumbre de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) de esta semana en Eslovenia, por su programa de captura de cetáceos con fines científicos, que para muchos representa una excusa.

Los 88 países representados en Portoroz, Eslovenia, defienden sus posiciones sobre la moratoria de 1986 que prohibe la caza comercial.

Por un lado están los países que promueven la protección total y por otro, los que abogan por permitir una caza controlada, como Japón, que se escuda en la investigación científica.

En esta cumbre sobresale la propuesta de crear un santuario de ballenas en el Atlántico sur, aunque para salir adelante, la iniciativa necesita el apoyo del 75 por ciento de los países representados.

El grupo ambientalista Greenpeace destaca que el Santuario de Ballenas del Atlántico Sur es una "oportunidad única" para la protección de estos amenazados cetáceos

La ONG ha pedido a los países asistentes que apoyen la propuesta, que ha recogido más de 800 mil muestras de apoyo en todo el mundo.

El santuario del Atlántico Sur tendría una extensión aproximada de más de 20 millones de m2, la superficie de Rusia e India juntas.

Sería un área donde la caza estaría prohibida y se apostaría por la investigación científica y el turismo, similar a la que ya existe en el océano Antártico.

La dificultad que enfrenta dicha propuesta radica en que para ser aprobada por la CBI se necesita el 75 por ciento de los votos de los presentes, ya que por cada uno en contra se eliminan tres a favor.

En 2014 esta propuesta obtuvo el 69 por ciento de los votos y contaba con el apoyo de Brasil, Argentina, Uruguay, Sudáfrica y Gabón, entre otros.

En tanto, Joji Morishita, representante del Gobierno japonés, instó a que se debata el asunto de forma positiva. Explicó que su país ha reducido la cuota de captura de las ballenas de acuerdo con las condiciones que especificó la corte internacional.

Australia, entre otras naciones, manifestó estar decepcionada por la decisión japonesa de reanudar la pesca, por lo que un grupo de países están elaborando una resolución que haga más complejos los trámites para poder capturar ballenas con fines científicos.

Los defensores del mamífero marino quieren su protección total, ya que afirman que también se pueden llevar a cabo estudios sin necesidad de matar.

“El etiquetado acústico, las estaciones de escucha submarina o el seguimiento por satélite”, replicaba el ministro australiano de Medio Ambiente, Josh Frydenberg, “proporcionan resultados exitosos y muy efectivos. Y a la vez son métodos no letales”, destaca eronews.

Japón, Islandia y Noruega siguen cazando ballenas pese a la moratoria. Mientras que Canadá, Rusia y Dinamarca disfrutan de unas cuotas para garantizar la subsistencia de ciertas poblaciones tradicionalmente balleneras.