El líder opositor venezolano Henrique Capriles negó hoy que el gobierno y la oposición hayan iniciado un diálogo, como anunciaron los facilitadores encabezados por un enviado del Vaticano, y ratificó la convocatoria a protestar este miércoles.

Todas las manifestaciones convocadas para protestar por la suspensión del proceso para organizar un referéndum contra el presidente Nicolás Maduro siguen vigentes, incluyendo la llamada “toma de Venezuela”, recalcó Capriles.

El líder opositor adelantó que en Caracas la marcha saldrá de cuatro puntos de la ciudad y que se concentrará en tres grandes autopistas.

Los facilitadores del diálogo, encabezados por el enviado del Vaticano Emil Paul Tscherrig, anunciaron este lunes que el domingo próximo se iniciará un diálogo entre el gobierno y la oposición en la isla Margarita, tras una reunión entre Maduro y el Papa Francisco.

"Yo le digo al Papa Francisco: aquí nosotros estamos lidiando con el diablo, la lucha de los venezolanos es contra unos diablos", dijo Capriles en un programa de radio.

Agregó que comparte la idea de ir a un diálogo con el gobierno, pero precisó que sólo iría respondiendo al Papa, y alertó que "Maduro es capaz de mentirle al Papa, de burlarse del Papa. El Papa sabe lo que está pasando en Venezuela".

Capriles lamentó que la declaración de los facilitadores del diálogo, entre ellos los expresidentes de España, José Rodríguez Zapatero; de Panamá, Martín Torrijos, y de República Dominicana, Leonel Fernández, no hable de la situación actual de Venezuela.

"Vemos que se habla de un diálogo. ¿Cuál? En Venezuela no se ha iniciado ningún diálogo. Cuidado, monseñor. Aquí (en la declaración) no se habla de lo que vivimos los venezolanos, del hambre, de la falta de medicinas, de los presos políticos, del golpe de Estado que acaban de dar", insistió.

Capriles dijo que las manifestaciones anunciadas contra el gobierno siguen vigentes, incluida la llamada "Toma de Venezuela", convocada para el miércoles, para protestar contra la suspensión del referéndum presidencial, que la oposición etiqueta como un “golpe de Estado”.