El combate de la inflación ha tenido un progreso notable pero hay que estar vigilante para salvaguardar y consolidar la convergencia al objetivo de 3.0 por ciento, subrayó el subgobernador del Banco de México (Banxico), Manuel Sánchez González.

En el Primer Seminario de Operaciones Monetarias, organizado por el Banxico y el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que el banco central está comprometido con su mandato prioritario, que es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda.

Ello, sin descuidar otras finalidades como el desarrollo del sistema financiero y el buen funcionamiento de los sistemas de pagos, precisó durante su mensaje de apertura del seminario efectuado en la capital mexicana.

“El progreso en el combate de la inflación ha sido notable”, afirmó Sánchez González, al resaltar que desde el año pasado ha habido una convergencia de la inflación con el objetivo de 3.0 por ciento, “lo que no tiene precedente en nuestra trayectoria institucional”.

El subgobernador del Banxico apuntó que el trabajo calificado de todos los miembros de las direcciones generales de operaciones y de investigación económica del banco central ha sido crucial para este logro.

“Por supuesto, tenemos que estar vigilantes para salvaguardar y consolidar la convergencia, pues tomó un largo tiempo alcanzarla y sería lamentable dejar de perseverar”, subrayó.

Por otra parte, expuso que la política monetaria constituye la actividad fundamental de los bancos centrales y su operación contribuye a generar un entorno propicio para el crecimiento económico.

De acuerdo con su discursos difundido por el Banxico a través de su página en Internet, Sánchez González sostuvo que la política monetaria es claramente efectiva para combatir la inflación.

Expuso que desde finales del siglo pasado ha habido un creciente consenso en torno al efecto nocivo de la inestabilidad de precios sobre el crecimiento y el bienestar de la población, lo que ha conducido a enfocar el quehacer de los bancos centrales a combatir este fenómeno y, por ello, la inflación mundial ha descendido considerablemente.

A partir de 2007, muchos países avanzados emprendieron un relajamiento monetario sin precedentes con el fin de paliar algunos de los efectos más apremiantes de la crisis, y la provisión de liquidez en medio de la gran turbulencia fue altamente efectiva.

Sin embargo, la creciente expansión posterior orientada a impulsar el crecimiento económico ha tenido resultados menos claros, acotó el subgobernador del instituto central mexicano.

Por otra parte, agregó, la prolongada y extraordinaria laxitud monetaria en las economías desarrolladas podría estar produciendo efectos no deseados, como distorsionar los precios de los activos, aumentar los riesgos de inestabilidad financiera, y comprometer el control futuro de la inflación.

Algunos de estos costos pueden llevar un determinado periodo para manifestarse, permitiendo así que las políticas monetarias expansivas puedan reclamar, por lo pronto, principalmente beneficios.

Asimismo, a partir de la crisis se ha enfatizado la posibilidad de que los bancos centrales adquieran un papel protagónico en la salvaguarda de la estabilidad financiera, comentó.

Sánchez González precisó que si bien los institutos centrales pueden contribuir constructivamente a este objetivo participando en el diseño de un marco adecuado de supervisión y regulación financiera, la política monetaria no es el vehículo idóneo para cumplir este objetivo.

“Sobrecargar de metas y responsabilidades a la política monetaria podría llevar a erosionar la efectividad de sus acciones y a dañar su credibilidad”, advirtió al opinar que quienes participan en la operación de la banca central tengan una visión realista de los potenciales y restricciones de las medidas monetarias.