“Más Fuerte que el Holocausto”, es una historia que la escritora colombiana, Olga Behar, logra rescatar y llevar a la ficción a partir de un diario que guardaba como tesoro una abuela judía de 92 años, quien sufrió el horror de los campos de concentración, desde donde logró escapar.

La nueva novela de Behar, del sello editorial Icono, que fue presentada este fin de semana en la capital colombiana y en la Feria Internacional del Libro de Cali, como una de sus novedades, es una propuesta de reconstrucción de la memoria desde la ficción.

Cuando la abuela Karolina Teicher, acababa de cumplir 92 años de edad, llamó a Behar, porque ella quería contar su historia y la de su esposo Bruno, quien murió tres años antes, con el deseo de que las vivencias de la familia Teicher las conociera el mundo.

La historia de los Teicher, quien fue una familia muy cercana a los Behar, que también son judíos, permaneció por más de 20 años en “el tintero” de la autora colombiana, reconocida por contar historias más allá de la coyuntura como lo demuestran sus obras “Noches de humo”, “Las guerras de la paz”, “Penumbra en el Capitolio”, “Los doce Apóstoles”, entre otras.

“Fue una idea que estaba ahí, nunca la desarrolle, pero sabía que algún día la iba hacer”, dijo Behar a Notimex, hasta que llegó la llamada telefónica de la abuela que a sus 92 años ya empezaba a olvidar pasajes de la historia.

Behar no lo dudo un segundo, empacó maletas y viajó a Israel para la cita con la abuela Karolina, era el momento y “no había marcha atrás”.

“Yo estuve en Israel, pero obviamente había muchas lagunas, le preguntaba cosas y ella recordaba algunas con extrema nitidez, pero otras se le escapaban y no lograba concretarla. Yo sabía que tenía que hacer una investigación histórica, geográfica. En el tercer día de grabación, la vi medio perdida”, recordó la escritora.

En ese momento a Behar se le ocurrió preguntarle a la abuela, si ella tenía algún documento como fotografías, cartas, que ayudaran a recordar la historia y la abuela soltó la risa y dijo “documentos, cartas, fotos, pasaporte, yo tengo todo eso y más”.

La abuela ordenó a su hija que sacara de su escondite “semejante tesoro que era un diario que ella había escritor, desde el día que había escapado de sus dos amigas de la fila de la muerte en un campo esclavista de los nazi, hasta el momento que apareció su esposo, dos años después”.

El diario las fotos, el pasaporte y otros documentos guardados por décadas en un armario entre toallas y sabanas, fue el insumo principal que luego Behar completo durante más de tres años de investigación histórica y geográfica, para comprender a fondo la historia que siempre quiso hacer desde hacía 20 años atrás.

En la reconstrucción de la historia desde la ficción, fue muy importante la relación familiar de Behar con los Teicher, pues ella la autora conoció a la pareja desde niña y compartió la vida escolar con una de sus hijas.

“Ellos eran una pareja muy conocida por mi desde que nací”, dijo. “Yo conocía esa casa muy bien, la recordaba muy bien, como era el estilo de vida de ellos, los silencios, los secretos que ellos manejaban en polaco, un idioma que nunca quisieron enseñarle a sus hijos”, añadió.

Pero la escritora tenía además antecedentes en su cabeza que le permitieron “tener un punto de partida muy importante” para la novela “Más fuerte que el Holocausto”.

Behar contó que en el proceso de investigación acudió a los archivos documentales de la fundación de Steven Spielberg, que guarda la investigación previa a su película “La lista de Schindler”, realizada por un equipo multidisciplinaria.

Los investigadores recorrieron el mundo occidental entrevistando a los sobrevivientes de la guerra, y Don Bruno como la señora Karolina fueron entrevistados, y Behar logró tener acceso a estos materiales que fueron claves para armar el rompecabezas en el que se había metido la escritora con “alma, vida y corazón”.

Además de los archivos de la fundación Spielberg, Behar visitó los museos sobre el Holocausto en Washington y en Jerusalén, lo que permitió que la autora recuperara el tono de sus personajes, un poco más jóvenes, pues Don Bruno, falleció en el 2008.

La entrevista de cuatro horas que Don Bruno concedió al equipo de investigadores “fue un insumo muy importante porque me permitió recuperar y recordar su tono de voz, su mirada, gesticulación. Esto fue vital”.

En el proceso de investigación Behar encontró a Martha Hjszuk de López, quien fue la persona que sirvió de traductora de los diarios que estaban escritos en polaco.

La traductora jugó un papel esencial porque ella asumió el trabajo con pasión al descubrir que la historia de los Teicher, era la vida de sus abuelos, que también fueron polacos y sufrieron los rigores de la guerra y le ayudó a Behar a captar la parte emocional de sus personajes.

Para armar el rompecabezas de “Más fuerte que el Holocausto”, se juntaron varios aspectos -contó Behar- como el hecho de ella hacer parte de una familia judía, en donde sus abuelos vivieron el horror de la guerra, varios de sus familiares murieron en los campos de concentración de los nazis.

Las herramientas del periodismo, la investigación y encontrar una traductora que se compenetrara con la historia, la abuela Karolina y sus hijos, contribuyeron para la construcción de la nueva novela de Behar, una de las escritoras contemporáneas más destacadas en Colombia.