Human Rights Watch (HRW) pidió hoy una investigación sobre el ataque aéreo perpetrado el viernes pasado en el norte de Irak, el cual alcanzó por error una mezquita chíta al sur de Kirkuk, matando a 13 mujeres y niños, además de herir a 45 personas.

Según testigos, citados por HRW en un comunicado difundido en su sitio web, el ataque en la zona de mujeres de la mezquita en la localidad de Daquq, al sur de Kirkuk, fue un bombardeo debido a la escala de la destrucción y porque se escucharon aviones sobrevolando la zona.

HRW destacó que de las tropas que luchan actualmente en la ofensiva para expulsar al Estado Islámico (EI) de la norteña ciudad de Mosul, solo las fuerzas sirias y la coalición internacional liderada por Estados Unidos llevan a cabo bombardeos aéreos.

Medios de prensa reportaron que el ataque fue un bombardeo, sin embargo el portavoz del Ejército estadunidense, John Dorrian, negó que la coalición fuera responsable de ello.

“La coalición emplea munición de precisión y un exhaustivo proceso para reducir la posibilidad de bajas civiles y daños colaterales porque la preservación de la vida civil es primordial para nosotros”, dijo Dorrian.

La subdirectora de HRW para Medio Oriente, Lama Fakih, señaló que “incluso al calor de la batalla”, las fuerzas armadas que llevan a cabo ataques por tierra o aire deben tomar todas las precauciones posibles para evitar alcanzar civiles.

Para la organización humanitaria, las pruebas obtenidas de videos y fotografías son “consistentes” y apuntan que el ataque fue un bombardeo.

El ataque en Daquq, situado unos 40 kilómetros al sur de Kirkuk, se produjo mientras milicianos del EI atacaban varios complejos policiales y del gobierno en la ciudad de Kirkuk, unos 170 kilómetros al sureste de Mosul.

Las fuerzas iraquíes, con el apoyo de la coalición internacional, comenzaron el pasado 17 de octubre una gran ofensiva para recuperar la ciudad de Mosul, más de dos años después de que la urbe cayó en manos del EI.