La economía brasileña se contraerá este año 3.22 por ciento y el gigante sudamericano volverá a crecer en 2017, pero levemente, según las previsiones de un centenar de analistas consultados por el Banco Central del país.

El boletín Focus, publicado por la autoridad monetaria en base a la opinión de un centenar de analistas, apunta a un leve empeoramiento de las previsiones para este año, ya que en una semana la caída del Producto Interno Bruto (PIB) fue del 3.19 al 3.22 por ciento.

La recuperación de la economía brasileña, que acumula su mayor contracción del PIB en dos años, con una caída del 7.0 por ciento, solo sucederá en 2017, cuando según Focus habrá un crecimiento del 1.23 por ciento.

Aunque el cambio de gobierno y la promesa de reformas para reducir el déficit creciente han mejorado las previsiones para Brasil, los datos macroeconómicos todavía no indican que la recuperación esté cerca.

El desempleo, que afecta a 12 millones de personas, sigue creciendo, y la semana pasada el Banco Central informó que en agosto el PIB tuvo su peor caída en 15 meses (0.91 por ciento).

El dato positivo es que los analistas prevén una reducción de la presión inflacionaria, con un pronóstico de que en 2017 el aumento de los precios se sitúe en el 5.0 por ciento, es decir, dentro del límite máximo gubernamental (6.5 por ciento).

Ello llevó a la institución monetaria a realizar la semana pasada la primera reducción de intereses bancarios en cuatro años, bajando el coste de los préstamos en 0.25 puntos porcentuales y dejándolos en el 14 por ciento, en un intento por estimular la actividad económica.