La penumbra del estilo neogótico con sus juegos de luces y sombras, viste la majestuosa fachada del templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, una edificación enclaustrada en el espíritu de los leoneses, que invita a la contemplación paciente y absoluta.

Al caer la noche, el centro de León se enorgullece de mostrar la fascinante arquitectura que hace recordar a las iglesias europeas de la edad media y cuya iluminación se encuentra entre las mejores 25 del planeta, según la “Revista DARC”, una de las publicaciones de diseño de iluminación más importantes del mundo.

Cada detalle de este monumento, desde sus estilizadas torres, los delicados y coloridos vitrales, el arte sacro, hasta el misterio que encierran sus catacumbas, son poseedores de la esencia de la gente local, una esencia que habla de artesanos, religión y generosidad.

Para esta región de la zona del bajío, el inmueble, cuya edificación comenzó en 1921 por órdenes del padre Bernardo Chávez Palacios, fue un símbolo que representaría la fortaleza del pensamiento católico durante los enfrentamientos entre el Estado y la Iglesia, que más tarde devendrían en la guerra cristera (1926-1929).

En entrevista con Notimex, el director de Promoción Cultural de la Universidad de León (UDL), José Luis García Galeano, mencionó que “es un templo que simboliza muchoe la creencia religiosa de la gente del centro del país que durante la guerra cristera realizó la resistencia férrea de la religión, y hoy en día es uno de los referentes orgullosamente leoneses”.

Diseñado por el arquitecto Luis García Olvera, quien fue el encargado de dirigir las obras estructurales de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el estilo de la construcción de este templo está inspirado en el neogótico.

De acuerdo con información del artículo de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad (UAM), “Catedrales neogóticas y espacialidades del poder de la iglesia en el occidente de México: una visión desde la geografía de la religión”, del autor Martín M. Checa-Artasu, el estilo neogótico estaba arraigado con los ambientes románticos de exaltación de la época medieval.

Sus formas oscuras, místicas y detalladas, se desarrollaron desde la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña para extenderse más tarde por el continente europeo y Estados Unidos, hasta llegar a Latinoamérica.

La necesidad de contar con una iglesia en esta región, así como dedicar un espacio para la veneración del Sagrado Corazón de Jesús, motivaron al párroco Chávez Palacios a impulsar la iniciativa que sería apoyada por una feligresa, que donaría uno de los terrenos donde hoy se encuentra el templo, en el Centro Histórico.

“Este templo estaba asociado con el fin del mundo. En León decían que era más fácil que se acabara el mundo a que se terminara de construir, porque la gente decía que cuando se acabara su construcción, se acabaría el mundo”, mencionó García Galeano.

No obstante, a pesar del morbo que esta afirmación causó durante décadas entre los locales, el templo se concluyó en el 2012 y el fin del mundo nunca llegó.

Para apreciar la magnificencia de su estilizado diseño exterior, sea de día o de noche, es necesario colocarse en la esquina de las calles Juan Valle y Madero, desde donde se contempla el resultado de la caridad y entrega de los leoneses, los cuales a través de donaciones financiaron la construcción del templo.

Sus paredes realizadas en cantera blanca y rosa traídas de la zona del bajío se alzan airosas y vistosas acompañadas de un enorme rosetón (ventana circular de vidrio calado) que le da el estilo neogótico; dos torres campanario y más de 30 coloridos vitrales de dimensiones variadas.

“Los vitrales han sido un trabajo realizado por artesanos locales y hablan sobre la vida de león, tienen paisajes de aquí, motivos religiosos y significativos como por ejemplo el Cristo Rey”, destacó García Galeano.

Cada parte del templo Expiatorio puede ser apreciada en mayor o menor medida, dependiendo de la hora del día. Por la mañana, su belleza se puede percibir en el interior del recinto, donde la luz natural juega un papel primordial.

Conocedor de la construcción gótica, el arquitecto García Olvera diseñó un espacio donde los muros no son necesarios y en cambio, las grandes alturas toman gran relevancia, según datos de un artículo también del autor Martín M. Checa-Artasu: Visiones del neogótico mexicano: el templo del Sagrado Corazón de Jesús en León (1921-2009).

“Todo ello beneficia la presencia de grandes ventanales laterales sobre la falsa tribuna del templo que permiten el acceso de la luz del exterior. Esta, combinada con la cantera teñida de blanco usada en la construcción, creará un espacio interior luminoso, cercano a lo etéreo y lo evanescente”, se menciona en el artículo.

Dicha explicación es visible desde que se ingresa al templo, donde la inmensidad de sus techos combinados con la belleza de la luz multicolor que traspasa sus vitrales, cobijan su arte sacro exhibido en pinturas y en figuras de santos.

“Las figuras están hechas por artesanos de León, aquí hay familias de artesanos contemporáneos muy talentosos que elaboran arte religioso, el arte religioso que está en el templo está más bien en su estructura, en sus puertas y en los vitrales”, aseveró García Galeano.

Cuando el sol se empieza a ocultar para dar paso a la pasividad de la noche, el templo Expiatorio resurge con esplendor para asombrar a propios y extraños con su impactante juego de luces y sombras de su iluminación exterior.

Es tal la belleza que provoca el sistema de iluminación para resaltar su arquitectura, que hace unos meses fue seleccionado entre más de 600 proyectos de iluminación de todo el mundo, entre los 25 mejores por una revista especializada en el tema.

Al respecto, el gobierno de Guanajuato, en un comunicado, señaló que el compendio de luces incluye sistema de iluminación programable, sistemas de control, instalación de más de 300 luminarias, instalación eléctrica y obra civil. Dicho proyecto fue donado en 2014 por el arquitecto Gustavo Avilés, uno de los mejores iluminadores de México.

En este contexto, algunos de los detalles al que este tipo de iluminación le brinda un aire de oscurantismo propio del estilo neogótico, son a los tres pórticos principales del templo.

Antes de adentrarse al interior de la construcción religiosa, una representación escultórica en alto relieve de “La creación de Adán”, que ilustra el episodio bíblico del génesis en el cual Dios da vida a este personaje, recibe a los visitantes, quienes impresionados, contemplan el acercamiento entre lo terrenal y lo divino.

Majestuosas obras escultóricas de cuatro metros de largo por dos de ancho, las puertas del templo fueron realizadas en acero y bronce en 1935 por el escultor Adolfo Octavio Ponzanelli, quien además trabajó con el arquitecto Adamo Boari en la decoración del Palacio de Bellas Artes.

“Representan etapas de la biblia como la muerte y resurrección de Cristo, el nacimiento del niño Dios y una representación de la Creación de Adán que está en la capilla Sixtina”, señaló el director cultural de la UDL.

Sin embargo, la excelsitud de este recinto no sólo se encuentra en lo antes descrito, también está presente en uno de sus espacios más populares, las catacumbas localizadas en la parte subterránea de este, el primer espacio diseñado en la construcción.

Al bajar por las escaleras que conducen a las siete criptas, el nerviosismo se apodera de los visitantes, quienes en un reducido espacio de repente se encuentran rodeados por mil 919 nichos, donde se encuentran sepultados los primeros feligreses benefactores de la construcción del templo.

“El templo se financió con limosnas, en la planta baja hay una especie de criptas que fueron compradas y la gente que donaba tenía derecho a ser enterrado ahí”, afirmó García Galeano.

Construidas en un periodo que abarcó de 1924 a 1931, según datos del último artículo citado, los nichos se reparten en ocho catacumbas distribuidas en dos niveles, en donde los espacios intermedios albergan 11 capillas donde se venera a San Miguel Arcángel, San José, la Virgen de los Dolores y la Virgen de la Soledad, entre otros.

Actualmente, a 95 años de que se colocó la primera piedra, el templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús sigue fascinando a todo aquel que visita León, Guanajuato, donde la noche no sería la misma sin la majestuosidad de este recinto orgullo de todo un pueblo.