El gobierno de Bélgica convocó a las diferentes instituciones del país para celebrar hoy aquí una reunión de crisis, en un intento más de convencer a la región de Valonia a dar su visto bueno al tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá.

El parlamento de esa región de 3.6 millones de habitantes se negó la pasada semana a avalar el pacto, lo que pone al gobierno federal en la imposibilidad legal de ratificarlo.

El presidente de la cámara regional valona, André Antoine, ha rechazado esta mañana el ultimátum impuesto por la Comisión Europea (CE), que dio a Bélgica hasta la noche del lunes para superar el bloqueo.

“Ello será imposible”, aseveró Antoine en entrevista a la radio Bel-RTL.

Por su parte, el ministro-presidente valón, Paul Magnette, criticó la presión que viene sufriendo en los últimos días.

“Lástima que las presiones de la Unión Europea (UE) sobre aquellos que bloquean la lucha contra el fraude fiscal no sean tan intensas”, escribió en su cuenta de una red social.

Para Antoine, es necesario “poner en orden” el texto del tratado luego de numerosas enmiendas y anexos acordados para acomodar a las reivindicaciones valonas.

El parlamentar afirmó que las autoridades valonas han estado alertando a Bruselas sobre un posible bloqueo del acuerdo desde abril pasado, pero sus inquietudes no han sido atendidas.

Entre ellas destacan la ausencia de reciprocidad en la cláusula de salvaguarda para el sector agrícola, el mecanismo de resolución de disputas y la falta de claridad con respecto a la prohibición a los organismos genéticamente modificados y a la utilización de hormonas en la producción de bovinos.

Fruto de siete años de negociaciones, el tratado de libre comercio UE-Canadá crearía un mercado de libre comercio de 550 millones de consumidores y aumentaría en un 20 por ciento los intercambios de bienes y servicios entre los dos socios.

Está considerado por la UE como modelo para sus futuras relaciones comerciales con otros países.