La escritora Elena Poniatowska (París, 1932), Premio Cervantes de Literatura 2013, confesó hoy que le gustaría ser un Quijote, pero se identifica más con el personaje de Sancho Panza.

Al participar en el ciclo de charlas y conferencias del XLIV Festival Internacional Cervantino (FIC), que concluye este domingo, la autora de libros como “La noche de Tlatelolco” ofreció la ponencia “Sancho Panza, Santo de mi devoción”.

Aunque inicialmente serían tres premios Cervantes los invitados de la jornada, el mexicano Fernando del Paso y el chileno Jorge Edwards tuvieron que cancelar por recomendación médica y Poniatowska fue la única que se mantuvo en el programa.

Allí confesó que se identifica con Sancho porque desde 1953 vive, como él, en medio de una muchedumbre de refranes y de palabras que ha recogido en miles de entrevistas y crónicas a lo largo de 63 años de quehacer periodístico, “y que aunque no vengan a cuento en muchas ocasiones parecen disparates”.

“En mi caso -dijo- 63 años de palabras ajenas son muchos años y muchas palabras repartidas en hojas de papel que en el año del terremoto de 1985 se fueron volando por los aires, rotas y chamuscadas, cortadas en títeres de colores como las serpentinas de las posadas y las fiestas pueblerinas”.

Aclaró que tiene al Quijote como una guía de vida, a quien pedirle que no la desampare ni de noche ni de día, porque prefiere al Quijote que a cualquier santo.

“Me es más fácil rezarle a él, que a emperadores y pontífices, su figura desocupada y lectora es más triste que la de los torturados y sangrientos cristos que mueven al espanto”, expresó la escritora.

Don Quijote, expuso, “nos ha vuelto más entendidos y como lo dice Sancho: las tierras que de suyo son estériles y secas llenandolas de estiercol y cultivándolas vienen a dar buenos frutos”.