La revista semanal The New Yorker expresó hoy su apoyo a la campaña de la aspirante presidencial demócrata Hillary Clinton para la elección del 8 de noviembre próximo.

“Tener a la primer presidenta en Estados Unidos después de 240 años es un evento que nos dará la bienvenida por su inmensa importancia histórica y saludar con alivio indescriptible”, señaló el semanario que publica críticas, ensayos, artículos y reportajes de investigación y ficción.

“Será especialmente gratificante tener una mujer como comandante en jefe después de una campaña tan asquerosamente machista y racista, que expone de manera tan cruda hasta qué punto nuestra sociedad tiene que avanzar”, escribió.

“La vileza de la retórica de su oponente y su registro ha sido tan ampliamente ventilado que sólo podemos esperar que será capaz de utilizar su oficina y su impresionante resolución para combatir los prejuicios dondequiera que se encuentre”, anotó.

La publicación enumeró que en todos los temas de importancia, incluyendo la política económica, el ambiente y los asuntos exteriores, Hillary Clinton es una candidata claramente capaz: experimentada, seria, educada y resiliente.

Sin embargo, anotó que “por desgracia, el drama no es probable que termine pronto. Los efectos secundarios de esta campaña pueden ensuciar nuestra vida cívica por mucho tiempo más”.

“Si la perspectiva de una mujer presidenta representa un cambio en la historia de la política estadunidense, la candidatura de Donald J. Trump, el magnate de bienes raíces y el candidato republicano, también lo deja a uno frío”, apuntó.

Destacó que Trump, formado en las artes de la promoción inmobiliaria y de un reality de televisión, exhibe escaso interés con la política democrática.

“Está a favor de la teoría de la conspiración y la fantasía, que deriva su conocimiento de los huecos oscuros de Internet y los espectáculos”, describió.

Peor aún, dijo, “él no acepta la autoridad del republicanismo constitucional, sus normas, sus creencias y prácticas, sus reglas explícitas y sobreentendidos”.

Está claro, a partir de sus declaraciones, su orientación acerca de la libertad de prensa, infringir la independencia del poder judicial, la prohibición de la inmigración musulmana y la deportación de inmigrantes indocumentados sin una audiencia justa.

Además, que estaría dispuesto a la reactivación de la práctica de la tortura y, en el tercer y último debate, su negativa a decir que aceptará el resultado de la elección, subrayó la revista.

“Trump incluso ha amenazado con procesar y encarcelar a su oponente. Trump realmente representa algo singular. La perspectiva de un presidente errático, vacío, cruel, intolerante y corrupto”, finalizó el semanario.