— El amplio parque High Park de Toronto cuenta con 1.6 kilómetros cuadrados de áreas verdes, lo que lo hace el mejor lugar de esta ciudad para apreciar la llegada del otoño.

Canadá se caracteriza por tener las estaciones muy marcadas, con cambios de clima y paisajes que no pueden pasar inadvertidos. En el otoño los árboles cambian de color y la caída de las hojas de maple (símbolo patrio) se vuelve un espectáculo que deleita la vista.

El High Park está ubicado en el suroeste de la ciudad y colinda con el Lago Ontario. Con su variedad de árboles de gran follaje se puede apreciar el cambio de color de las hojas de maple de verde a marrón, naranja y amarillo, que al caer forman una amplia alfombra natural.

El fenómeno natural atrae a fotógrafos aficionados y profesionales, así como a familias y turistas. Estar entre los árboles del otoño es como dejarse abrazar por un gran manto de colores ocre, que dan a cualquier foto la calidad de una postal.

Desde el Hillside Gardens, una colina con vegetación y flores, se puede apreciar la figura de una gran hoja de maple conformada por flores rojas.

Este parque fue creado gracias a la generosidad del arquitecto canadiense John Howard y su esposa Jemima, quienes en 1873 donaron su propiedad -que es la parte central de este bosque- a la alcaldía de Toronto, bajo la condición de que fuera mantenido “por siempre” como un parque público.

El parque cuenta además con un lago con cisnes y gansos, donde en verano es visitado por aficionados a la pesca.

También hay un zoológico con bisontes, llamas, chivos, pavorreales, avestruces y otros animales pequeños.

En cualquier área verde de este gran parque se puede hacer un picnic (aunque está prohibido usar asadores), fiesta de cumpleaños o evento social, siempre y cuando no sea utilizado para sesiones fotográficas de bodas.

Existe un castillo para que los pequeños jueguen y se escondan, decorado con puentes, bancos de arena y llantas para hacer más divertido el juego entre esta vegetación multicolor.

El High Park cuenta con una extensa área delimitada para soltar a los perros, los que corren libremente y juegan entre sí, mientras sus amos socializan, toman el sol en estos días ya fríos y beben un café caliente.

En los cambios de cada estación este parque se vuelve una visita familiar obligada para apreciar la naturaleza, entre árboles y corrientes de agua, entre ardillas y patos.

Su amplio restaurante permite calentarse un poco, disfrutar de una rica comida, y si hay un poco de suerte, a la mesa exterior se puede acercar algún pajarito.

Las atracciones se completan con un tren que recorre en verano todo el largo de este gran pulmón de la ciudad.

Una tercera parte de este gran parque permanece en su estado natural y está rodeado de señalamientos a los visitantes para que no alimenten a los gansos ni a los animales del zoológico.

High Park es la casa de muchas especies silvestres y concentra una gran variedad de plantas raras.

Cuando termina el ciclo de otoño e invierno, la primavera decora este parque con las flores de los árboles de cerezo (“sakura”), que atrae a cientos de visitantes.

Otras de las atracciones de este parque son canchas de tenis, alberca con tobogán (abierta en verano), kioscos para reuniones y hasta un teatro al aire libre. Más de un millón de personas visitan este parque cada año.

A diferencia de los jardines de Casa Loma, el castillo más antiguo de Toronto, en High Park están prohibidas las sesiones fotográficas de recién casados, para mantener este parque lo más natural posible.

Entre los suvenires de Canadá destaca la hoja de maple, representada en rojo al centro de su bandera. La hoja de maple en colores café, naranja, amarillo y rojo, que decora vasos y bolsas, tiene su inspiración en el otoño canadiense y la caída de las hojas, que en High Park se puede disfrutar cada año.