Un incendio en una planta de azufre cerca de la disputada ciudad de Mosul, en el norte de Irak, ha liberado grandes cantidades de vapores tóxicos que están provocando problemas respiratorios a cientos de personas.

De acuerdo con reportes de la prensa árabe, cerca de un millar de personas están recibiendo ya tratamiento médico en el cercano hospital central de Qayyara, y al parecer dos civiles habrían perdido la vida por respirar el humo tóxico.

La planta quedó en llamas durante los enfrentamientos que estallaron entre las fuerzas armadas iraquíes y kurdas, y los combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI), el pasado jueves en el área de al-Mishraq, en el sur de Mosul.

Aunque las autoridades iraquíes no se han pronunciado sobre la responsabilidad del incendio, oficiales estadunidenses y residentes locales lo atribuyen a los yihadistas, quienes enfrentan la mayor ofensiva militar que busca expulsarlos de la ciudad.

Este sábado, el incendio continúa liberando gases tóxicos, los cuales están mezclándose con el humo negro de pozos de petróleo que también fueron incendiados en la zona, lo que ha obligado al uso de mascarillas a los soldados estadunidenses desplegados en Mosul.

Los combates en esa estratégica ciudad del norte iraquí entraron ya en su sexta jornada consecutiva, con el ejército iraquí decidido a eliminar a los yihadistas de Mosul, considerado el último bastión importante del EI en el país.

Un estimado de 300 mil combatientes, incluidos soldados del ejército iraquí, kurdos, fuerzas tribales sunitas y milicias chiitas, están tomando parte en la campaña en Mosul, la cual cuenta con el respaldo aéreo de una coalición liderada por Estados Unidos.

De acuerdo con un reporte de la cadena de noticias Al Yazira, que cita a comandantes iraquíes, se calcula que en el interior de esa ciudad -la segunda en importancia del país- estarían hasta seis mil yihadistas.