Con la exposición multimedia “25 años de encuentros”, que abrió sus puertas la noche del viernes, el Auditorio Nacional de la Ciudad de México celebra un cuarto de siglo de actividades ininterrumpidas desde que fue sometido a una remodelación total por parte del despacho del arquitecto Teodoro González de León.

Se trata de un viaje, en buena medida a través de realidad aumentada, por el cambio en la fachada e interior del inmueble, por el rostro de miles de espectadores que han asistido a lo largo de este tiempo, y por la entrega de grandes del arte nacional, como Fernando de la Mora, Javier Camarena y la Compañía de Danza Contemporánea de Tania Pérez-Salas.

En las imágenes desfilan también los rostros y talentos reflejados en multimedia de los maestros Víctor Urban y Anatoly Mashalov y la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM). Igualmente, están expuestos al público algunas piezas del novel escultor Alfredo Cota, integrante de la Fundación “Javier Marín”, las cuales llaman poderosamente la atención.

A la serie de fotografías se suman videos, libros de firmas, una maqueta y otros recuerdos que encierran la historia y evolución de ese recinto, con lo que se busca que los visitantes descubran o revivan momentos entrañables de manifestaciones artísticas y culturales que brillan en la memoria de 33 millones de espectadores, desde la reinauguración en 1991.

Se expone una fotografía del mimo Marcel Marceau, quien se presentó en el Auditorio Nacional en 2004, y una del Dalai Lama firmando el Libro de Oro del recinto frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe en el altar frente al cual los artistas se encomiendan antes de salir a escena. Son fotografías vivas, que reflejan la emotividad de su momento.

Los materiales presentados en la muestra provienen del acervo que el Auditorio Nacional ha reunido a lo largo de cinco lustros, y cada una de las fotografías se despliega en una galería de imágenes con información muy precisa a partir de videos de presentaciones, entrevistas y datos históricos sobre la transformación y evolución del Coloso de Reforma.

Se incluyen tres pantallas, una con momentos emotivos entre el público y el artista; otra con sus felicitaciones, y una con las firmas contenidas en los llamados libros de oro del Auditorio Nacional, donde todos los artistas que han actuado desde 1991, fecha de su reapertura, han dejado para la posteridad su rúbrica y mensajes muy simpáticos.

Además de la maqueta del Auditorio Nacional que diseñó el despacho del arquitecto Teodoro González de León, se presenta una reproducción del reconocimiento Luna del Auditorio y finalmente, un muro donde el público asistente puede dejar plasmadas sus experiencias, felicitaciones, imágenes y recuerdos de estos “25 años de encuentros”.

Entre los fotógrafos que han enriquecido el acervo de la institución y ahora exponen su trabajo, se encuentran Fernando Aceves, José Jorge Carreón, Rogelio Cuéllar y Fernando Moguel, quienes a través de su lente dan cuenta de la memoria acumulada en materia de música, teatro, danza ópera y espectáculos de todos los géneros y para todos los públicos.

Como tal, la historia del Auditorio Nacional se remonta a 1955, cuando sus puertas fueron abiertas a espectáculos populares y artísticos, y tres décadas después, debido al deterioro de su estructura, fue sujeto a un proceso de restauración que duró 18 meses. Con su nueva fisonomía fue reinaugurado en 1991.