Como una gran oportunidad para el público, pero sobre todo para los escritores, quienes pueden poner rostro a sus lectores, calificó el escritor Eduardo Lalo a la XVI edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de la Ciudad de México 2016.

El autor puertorriqueño, ganador del Premio Rómulo Gallegos en 2013 por su novela “Simone”, aseguró que el encuentro es un gran espacio donde convergen escritores y lectores para conocerse, y destacó que el público mexicano le ha dado un recibimiento cálido.

Autor de “La inutilidad” (2004), “Necrópolis” (2014) y “Los países invisibles” (2008), materiales que se encuentran a la venta en la feria que permanecerá hasta el 23 de octubre, explicó un poco de su obra literaria se dio en paralelo a una obra visual.

El escritor, periodista, cineasta y fotógrafo, quien participó en el encuentro cultural, destacó que algunos de sus libros, cuatro de ellos en particular, tienen también una dimensión visual y en uno de los casos un poemario; también son ensayos etnográficos o contienen grabados, xilografías.

Citó como ejemplo de ese arte híbrido “Los pies de San Juan”, que contiene un ensayo fotográfico, y “El deseo del lápiz”, un libro que aparte de un ensayo en sí mismo es un ensayo fotográfico sobre los grafitis de las celdas de lo que fue la cárcel principal de Puerto Rico.

Refirió que acompañado por unos presos visitó antes de que fuera demolida dicha penitenciaría, conocida como El Oso Blanco, donde fotografió y documento lo que generaciones de presos habían escrito o dibujado o marcado en las paredes, material que ofrece un testimonio extraordinario.

Desde su perspectiva, la ficción ofrece una visión de la realidad, la cual sí está bien hecha no tiene cabos sueltos; sin embargo, en ésta se desconoce la interioridad de los personajes, cosa que no ocurre en la vida real, donde nunca se entenderán a ciencia cierta las causas.

Eduardo Lalo explicó que en “Simone” se centró en explorar los límites de los géneros, pues toda la novela es realmente un cuaderno, no hay ningún momento del texto que no sea lo que escribe el narrador, y dos partes parecen como un cuaderno de notas del narrador, más ensayístico.

Consideró que un escritor además de conocer la cuestión técnica, desde cómo se construye un texto, el esfuerzo que se invierte, el trabajo de versión tras versión, también debe saber cuándo un libro ha sido terminado, el cual obedece a la experiencia de muchos años.

Reveló que la clave fundamental de cada escritor también es saber poner el punto final, identificar cuándo un texto está terminado, pensar que es casi una sensación de energía que el texto te da y el cuerpo propio te da, reveló.

El autor fue invitado a México para participó en la charla “Cruces literarios: Iberoamérica”, en la que fue acompañado por sus colegas Selva Almada (Argentina), Carlos Pardo (España) y el mexicano Geney Beltrán.

Eduardo Lalo (1960), escritor puertorriqueño de origen cubano, cuya obra de más de una decena de libros y múltiples columnas es difícil de definir, al crear híbridos de ensayo y ficción, es profesor en el Campus de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Publica críticas literarias y columnas en diversos medios, además de que dirigió los mediometrajes “Donde” y “La ciudad perdida”. además, su trabajo como fotógrafo se ha expuesto en diversas exposiciones, y su obra literaria tiene traducciones al inglés, griego, serbio y portugués.