Los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump intercambiaron bromas en la tradicional cena de la beneficencia católica de Nueva York, aunque no fueron capaces de esconder su animosidad mutua y terminaron también por atacarse.

En una cena celebrada cada cuatro años para recabar fondos para la beneficencia católica de la Arquidiócesis de Nueva York, y en la que los candidatos presidenciales suelen intercambiar bromas entre ellos y sobre sí mismos, Trump y luego Clinton rompieron el protocolo.

“Hillary es tan corrupta que la corrieron de la Comisión Watergate. Qué tan corrupto puedes ser como para que te corran de la Comisión Watergate”, dijo Trump, en referencia a testimonios de que Clinton mintió al trabajar en esa entidad del Senado dedicada a investigar un escándalo de corrupción.

Trump sostuvo además que Clinton estaba en ese acto “pretendiendo que no odia a los católicos”, además de que afirmó que para ella equivalía a una confesión sentarse con el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y discutir el tema de sus correos electrónicos.

El republicano fue durante algunos momentos abucheado abiertamente por la concurrencia, compuesta por la élite de Nueva York, incluidos políticos, empresarios y periodistas.

Trump apuntó además que Clinton se ha aprovechado del pueblo de Haití mediante la Fundación Clinton, que ha invertido cuantiosas cantidades en ese país, y que se ha especializado en decir cosas en público y declaraciones opuestas en privado.

Ambos, sentados al lado del cardenal de Nueva York, el arzobispo Timothy Dolan, parecieron conversar antes de que comenzaran los discursos. Luego de que Trump ofreciera su intervención, sin embargo, ninguno de los candidatos volvió a mirarse.

Por su parte, Clinton expresó que aunque sabía que ella no era ninguna santa, debía de contarse como “un milagro” haber soportado contender con Trump en tres debates, que sumados acumulan cuatro horas y media.

Asimismo, hablando sobre la salud de su rival, aseguró: “Donald realmente es tan sano como un caballo, ya saben, cómo el caballo que usa Vladimir Putin para pasear”.

Clinton tampoco perdió la oportunidad de hacer referencia a los comentarios denigrantes que Trump ha hecho de manera pública y durante toda su vida sobre mujeres, a las que suele calificar con números dependiendo su apariencia.

“Donald Trump mira a la Estatua de la Libertad y ve un cuatro, quizá un cinco si ella perdiera la antorcha y la tableta que tiene en la mano y se arreglara el pelo”, dijo Clinton.

La demócrata sostuvo además que ella y Trump sí tienen algo en común, y es que el Comité del Partido Republicano no los ha apoyado en lo absoluto.

Pese a que Trump perdió la compostura e insultó a Clinton de manera más abierta, fue quizá también quien contó el mejor chiste de una velada en que se acostumbra que los candidatos hagan mofa especialmente de sí mismos.

El objeto del chiste de Trump, no obstante, no fue él mismo sino su esposa, Melania. El republicano hizo referencia al plagio que ella hiciera de un discurso de Michelle Obama.

“Los medios son especialmente parciales en estas elecciones. Cuando Michelle Obama ofrece un discurso a todos les encanta, y dicen que es fantástico. Piensan que ella es absolutamente grandiosa. Mi esposa Melania da exactamente el mismo discurso y la gente la critica. No entiendo”, bromeó Trump.