El poeta Natalio Hernández (1947) se pronunció porque se instaure en todas las regiones del país una política educativa bilingüe, pues ”hablamos de un momento en que la gente debe de ser multi y no monolingüe en español”.

Por ejemplo, dijo, en la región Maya, tanto mayas como población mestiza deben aprender a leer y escribir en maya, español e inglés.

En entrevista con Notimex, previo a su participación en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, el escritor bilingüe (náhuatl y español), cuya obra transmite en amplia medida la riqueza de patrimonio cultural y lingüístico de la cultura náhuatl, señaló que en la actualidad se sigue minimizando a las 60 lenguas que tiene México en varios sectores.

“Ignoran que el náhuatl por ejemplo, sea una lengua y la catalogan como dialecto; dicen que idioma, el inglés”, agregó el también integrante de la Academia Mexicana de la Lengua.

Recordó que las lenguas de México desde la Colonia, han convivido con el español de manera asimétrica, es decir, desigual.

“Durante los primeros 100 años de la Colonia, las lenguas de México tuvieron un estatus social y cultural y en el caso del náhuatl, un estatus jurídico político, porque fue reconocido como el idioma oficial de la Nueva España durante los primeros 100 años de la Colonia.

“Sin embargo, durante la política imperial de España, esto cambió y a partir del siglo XVII, empezó a privilegiar, a posicionar el español como lengua única de la Nueva España, y esa política se mantuvo hasta el siglo XX”, señaló.

Dijo que después de la Revolución Mexicana, cuando el país a comenzó a reintegrarse tras un periodo largo de dictadura y desmembrado social y cultural, no había una lengua común para los mexicanos.

Por ello, detalló, en la política del lenguaje en México, privilegio el español como única lengua de la nación mexicana; “hablamos de hace 100 y hubo una política educativa muy agresiva contra las lenguas originarias de México.”

“De tal suerte que en las escuelas se prohibía que los niños hablaran en su idioma y aquel que fuera sorprendido hablando el idioma de su familia, de su comunidad, era reprendido psicológica y físicamente”, destacó.

Recordó que no fue sino hasta la década de los 70, cuando las organizaciones indígenas replantearon esta política y demandaron al Estado mexicano, una política que reconociera la diversidad lingüística y cultural de nuestra nación.

A pesar de contar con la Ley General de Derechos Lingüística de los Pueblos Indigenas, la cual hace que el Estado mexicano tenga la obligación de impulsar una política educativa que reconozca el valor de las lenguas, promueva su enseñanza y difusión, “aún falta mucho por hacer”, concluyó.