Brasil, el segundo mayor productor mundial de maíz, estaría en dificultades porque la sequía en el centro-norte del país disparará el precio de este grano esencial para la cría de animales y afectará un negocio de más de 13 mil 500 millones de dólares anuales.

A pesar de las dificultades meteorológicas, el gobierno brasileño prevé que este año la cosecha crezca un 25.7 por ciento más que la temporada pasada, ya que la productividad del país es considerada aún baja, en comparación con Estados Unidos, y sigue creciendo anualmente.

La sequía ha dificultado la producción de este grano en el centro-oeste del país, poniendo en riesgo un negocio millonario de exportación de maíz que el año pasado sumó casi cinco mil millones de dólares.

El aumento de los precios en el mercado interno – que ha llegado a crecer un 8.0 por ciento en apenas una semana - provocó que el gobierno tuviera que permitir la entrada de tres variedades transgénicas procedentes de Estados Unidos.

Ello con el objetivo de reducir la presión inflacionaria de un grano que, aunque se usa en su mayoría (cerca del 75 por ciento) como pienso para aves y cerdos, también es alimento fundamental para millones de brasileños, sobre todo en el noreste del país.

Pasteles, dulces, paneas y los característicos ‘couscous’ de mantequilla son muy comunes en regiones del estado de Bahía y el aumento de los precios –que también afectó a otros cultivos básicos para la dieta brasileña como el frijol - ha supuesto un problema inflacionario.

El maíz es el segundo cultivo más producido por Brasil, por detrás de la soya, con una producción de 85 millones de toneladas en la cosecha de 2015.

Soya, maíz, caña de azúcar y café ocupan el 60 por ciento de la tierra cultivada en Brasil, considerada una de las cuatro mayores potencias agrícolas del planeta.