La Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Unidad de Química Sisal, Yucatán, investigan el uso sustentable de recursos costeros con el manejo de bacterias marinas para hallar nuevos productos naturales.

Para el desarrollo de la investigación, los especialistas utilizan las bacterias que se encuentran en sedimentos marinos y que se pueden fermentar en el laboratorio, de las cuales obtienen nuevas moléculas, explicó la científica del Sisal, Alejandra Prieto Davó.

En entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Prieto detalló que al tratarse de bacterias que continúan su crecimiento no se daña el ambiente, lo cual resulta importante para las investigaciones y el ecosistema.

En tanto, otro proyecto que se desarrolla en la Unidad de Química Sisal tiene como objeto de estudio el pepino de mar y los productos de desechos de pulpo que no tienen beneficio comercial, con el objetivo de encontrar nuevas moléculas activas de forma biológica.

Durante el coloquio “Uso Sustentable de los Recursos en Yucatán”, que se realizó en el marco de los 100 años de la Facultad de Química de la UNAM, Prieto indicó que en la unidad también se desarrollan investigaciones de geoquímica ambiental y toxicología.

Por su parte, el investigador del Departamento de Geología de la Universidad de Málaga, Iñaki Vadillo Pérez, expuso que el metano tiene 40 veces más efecto de gas invernadero que el dióxido de carbono (CO2).

Ante esta problemática, el científico mostró una investigación del estudio de metano en diversos ambientes, donde se muestra su origen y desaparición con la aplicación de isótopos radiactivos y estables, estos últimos interpretan su origen y fuente de producción.

“La idea es que se conozca el potencial de la aplicación de este estudio de metano aquí en la península de Yucatán, donde tenemos zonas productoras de metano (como los vertederos y los humedales tipo manglares).

“Pero también hay zonas de sumidero, de desaparición, como son las cavidades kársticas, de las que estamos llenos en Yucatán”, apuntó el especialista, quien colaboró con profesores del Sisal en el estudio de la calidad química del agua en esa entidad.