La primera fotonovela mexicana que tuvo en sus manos fue un ejemplar de “Cita de lujo”, la adquirió cuando tenía 11 años y tres décadas después, suma una colección de mil 780 revistas y en la que ha invertido más de 20 mil pesos.

“Cuando era niño, alguien subió a vender fotonovelas en el autobús durante un viaje. Las imágenes llamaron mi atención y comencé a comprarlas. Aunque luego mis papás me tiraron muchas, con el tiempo las recuperé y sigo en la búsqueda de más, como aquella de ‘Cita de lujo’ que protagonizó María Félix en 1971 o en la que salió Germán Valdés ‘Tin Tan’, comentó Alejandro Luna.

El estilista de profesión vive en Chalco de Díaz Covarrubias, en el Estado de México y ahí, en tres anaqueles, atesora su compilación de revistas que tiene ordenadas de acuerdo a casas editoriales y títulos que, de forma constante, comparte a través de su página de Facebook:

“Fotonovelas de México”, que suma a más de dos mil seguidores.

“Capricho”, “Ternura”, “Tuya”, “Amiga”, “Linda”, “Dulce amor”, “Novelas de amor”, “Fiesta”, “Novela musical”, “Cita…” y “Cita de lujo” son algunas de las revistas que resguarda, aunque también posee diversos volúmenes de “TVyNovelas”, “Lágrimas, risas y amor”, “TV Notas”, “Somos”, “Tele Guía”, “Memín Pingüin” y “El libro semanal”, por citar algunos.

Entre todas las colecciones que tiene y que asegura apenas son un 10 por ciento de todos los números que existieron, Luna calcula que ha invertido más de 50 mil pesos. No es mucho dice, pues las revistas son baratas. No obstante, el valor histórico, cultural y sentimental es lo realmente importante.

Los números parten de 1962, fecha en que las fotonovelas surgieron y abarcan hasta mediados de los años 80 en que desaparecieron.

Sin embargo, a principios de los 90 hubo intentos por revivir la tradición mediante los títulos “Musical espectacular”, “Mujer, casos de la vida real” y otras que, en 2012, con el apoyo de la Lotería Nacional, propuso la actriz Roxana Chávez, pero no permanecieron por mucho tiempo en los puestos de periódicos.

Hubo varias casas editoriales que las ofrecían, pero fueron dos las más sobresalientes y estaban en competencia: Publicaciones Herrerías, que después se convertiría en Novedades Editores y Ediciones ELE.

De acuerdo con Alejandro Luna, por cuestión de fotografía y diseño, las más populares eran las de Ediciones ELE que a su vez, firmaban como exclusivos a los actores de moda y a los más reconocidos, aunque Novedades Editores permaneció más tiempo en el mercado.

“Cita…” y “Cita de lujo”, por ejemplo, llegaban a imprimir de 230 mil hasta 300 mil ejemplares, según el artista que la protagonizara, pues había rangos y exclusividades.

Marga López, Kity de Hoyos, Ana Luisa Peluffo, Joaquín Cordero, Silvia Pinal, Maricruz Olivier, Norma Lazareno, Ricardo Blume, Miguel Ángel Ferriz, José Alonso, María Sorté, Ricardo Cortés, Jacqueline Andere, Julissa, César Costa, Raymundo Capetillo, Fernando Allende y Enrique Álvarez Félix, eran tan sólo algunas de las decenas de estrellas que vestían las portadas a color e interiores a blanco y negro.

Además, Mónica Prado, Nubia Martí, Valentín Trujillo, Omar Fierro, Gabriela Goldsmith, Leonardo Daniel, Lucía Méndez, Juan Gabriel, Verónica Castro, Luis Alarcón, Arlette Pacheco, Angélica María, Victoria Ruffo, Lourdes Munguía, Jorge Rivero, René Casados y Maribel Guardia, por citar algunos.

Sin embargo, no sólo los actores y cantantes figuraban en el contenido, también los futbolistas acapararon la atención de estos dramas de la literatura y en sus páginas lucen imágenes de Carlos Hermosillo, Luis Roberto Alves “Zague”, Ignacio Calderón, Rafael “Wama” Puente y hasta del torero Alfredo Leal.

El gusto de Alejandro Luna por las historias de este tipo, viene de las telenovelas que presentaba Televisa, otrora Telesistema Mexicano, con la diferencia de que las fotonovelas podía observarlas con más detenimiento y repasarlas una y otra vez.

Recordó que en la década de los 60 no toda la gente tenía un televisor en casa, por lo que adquirir una fotonovela era más accesible que comprar el electrodoméstico.

“Era difícil dejar de comprarlas porque en cada número venía una historia completa y la mitad de una nueva, cuya segunda parte podría adquirirse en el siguiente número. Ese era el gancho para que siguieras comprando, al igual que el elenco que participaba, pues si venían los actores de moda, claro que ibas a coleccionar sus trabajos”, platicó a Notimex en entrevista.

El precio de las fotonovelas variaba a través del tiempo. En los años 60, algunas se vendían en dos pesos, pero a principios de los 80, ya costaban entre ocho y 10 pesos por edición.

En la actualidad, en mercados como La Lagunilla, tianguis retro, en una tienda por la estación del metro Cuauhtémoc o en Mercado Libre a través de Internet, se ofrecen en 50, 100, 200 o hasta mil pesos. Las de mayor costo son las que tienen en portada a artistas de trayectoria, como por ejemplo, Silvia Pinal cuando apareció en “Cita de lujo”.

“Lo más que he pagado por una han sido 100 pesos. Era una ‘Cita de lujo’ y tenía en portada a Lucía Méndez, Jaime Moreno y Marga López. La de Silvia Pinal la tenía desde antes que la expusieran tan cara”, dijo.

“Una vez fui a un tianguis por Cárcel de Mujeres y el señor me dijo: ‘deme 50 pesos y lléveselas todas’. Eran como 130 revistas y rápido se las compré pensando en que no sabía el tesoro que me estaba vendiendo. Ahora ya no es tan fácil conseguirlas, mucha gente las tiró”.

Mientras hojea sus fotonovelas, Luna resalta que el poster central o de la contraportada también era fundamental para llamar la atención del lector, pues en aquella época se estilaba que los fans colocaran en las paredes de sus recámaras aquellas imágenes representativas de sus artistas favoritos.

“Los temas que se abordaban a través de las páginas eran principalmente de tono rosa, de amor y desamor; de sueños, superación personal, mujeres engañadas, hombres violentos o de comedia, pero no asuntos políticos ni religiosos.

“Tampoco había vulgaridad. Lo más descubierto que las actrices podían salir era en bikini, y eso porque la historia lo requería si es que de desarrollaba en una alberca o en la playa, pero imágenes sugerentes no había”, apuntó.

Aunque poco difundida, en 1985 hubo una fotonovela que trató las preferencias sexuales y el travestismo como “Quiero ser mujer” de Ricardo Rentería L. y que se publicó en “Cita de lujo” con las actuaciones de Jaime Garza y Alma Delfina.

De las fotonovelas surgieron telenovelas como “Juana Iris” y “Muchachita”, ambas de 1985. La primera fue protagonizada por Victoria Ruffo, pero en fotonovela Lourdes Munguía lucía como la estelar, mientras que Ruffo hizo “Muchachita” en revista y en el melodrama televisivo Lourdes Munguía se quedó con el papel.

“Cuando dejaron de imprimirse fue difícil que los lectores asiduos lo aceptaran, pero la realidad es que el género decayó y ya no se vendían como antes. Me acuerdo que en aquel tiempo leí en la última página de alguna que por gastos de papel, rollos fotográficos y demás, dejarían de publicarse”.

Gracias a su página “Fotonovelas de México”, Alejandro Luna ha sido contactado por gente de países como Uruguay, Rusia, Italia, Chile, Venezuela, Perú y Brasil que fueron asiduos al contenido de las revistas gracias a los protagonistas que admiraban, pero también le han escrito los actores solicitándole las portadas en que salieron.

Aunque ha recibido propuestas para vender su colección, Alejandro Luna no acepta, ni siquiera opta por deshacerse de una parte como cuando le pidieron aquellas que estelarizó Daniela Romo, Lucía Méndez, Verónica Castro, Angélica María o Valentín Trujillo.

“A veces me entra la duda y pienso en venderlas, sobre todo porque el día que yo no esté, mis sobrinos no valorarán lo que cuestan y quizá las malbaraten por kilo. Si me deshago de ellas, me dolería y si bien, no he leído el 80 por ciento, sé perfectamente las que tengo”, aseguró.

Las fotonovelas que colecciona se encuentran ordenadas, algunas lucen despastadas, rayadas o rotas por el uso y transcurrir del tiempo. Sin embargo, contempla embolsarlas a fin de incrementar su valor y quizá incluirles algunos autógrafos de los famosos.

Hace poco lo contactaron de un museo en Cuautla, Morelos, con el propósito de montar una exposición de fotonovelas mexicanas. Anhela se concrete el proyecto, pues considera que el público debe admirar y valorar la calidad de estos trabajos que hoy ya forman parte de la historia del espectáculo y la novela rosa.