El tatuaje se convierte en objeto de consumo: dibujos sobre la piel para todos los públicos

  • Cada vez se realizan más tatuajes a color y de diferentes temáticas y estilos; ya no existen modas como la de los tribales de hace unos años.
  • Ya no existen tantos prejuicios sobre el tatuaje, que ha roto fronteras de edad y socioculturales y ha acabado convirtiéndose en un objeto de consumo.
  • También se ha incrementado la demanda de eliminación de tatuajes.
Tatuaje de Charles Chaplin realizado por Miguel Angel Bohigues, de V-Tattoo.
Tatuaje de Charles Chaplin realizado por Miguel Angel Bohigues, de V-Tattoo.

El tatuaje ya hace mucho que dejó de ser cosa exclusiva de marineros y presidiarios. A día de hoy, pieles de toda edad y condición lucen tattoos de lo más diverso.

Así lo asegura Gustavo Barahona, el Bara, tatuador argentino que actualmente dirige su propio estudio en Madrid (España), True Love Tattoo. "Llevo 23 años dedicándome a esto y he tatuado a todo tipo de gente, pero ahora es algo que ha dejado de ser específicamente para gente joven y se ha ampliado mucho el espectro, tanto a nivel sociocultural como de edad. Ahora es algo socialmente aceptado", explica.

La gente que se dedica a quitar tatuajes con láser, en unos años va a tener mucho trabajo Sin embargo, a Barahona no le agrada del todo esta popularización: "El tattoo ha pasado a ser otro objeto de consumo, algo que a muchos, entre los que me incluyo, no nos hace mucha gracia. Está bien porque vivimos de esto, pero que la gente lo tome como si fuera a comprarse una camiseta no me gusta. Hay mucha gente que se tatúa y no tiene una verdadera motivación para ello". "Tatuarse es una decisión importante, muy personal, pero hay gente que lo hace simplemente por moda, porque ve que el resto de gente que tiene en su entorno se tatúa", añade.

De esta realidad, el tatuador saca una conclusión clara: "La gente que se dedica a quitar tatuajes con láser, en unos años va a tener mucho trabajo".

Todo esto revela que la percepción del tatuaje ha cambiado mucho en los últimos diez o quince años. "Ahora hay un poco menos de prejuicio sobre el tatuaje que antes. Eso no quiere decir que no lo haya, pero hay menos. Por decirlo de alguna manera, está más socialmente aceptado: lo ves mucho por la calle, hay programas de tatuajes en la tele...", cuenta el tatuador.

Tatuaje realizado por El Bara.Eso no es lo único que ha cambiado en el mundo del tatuaje en la última década o década y media. "A día de hoy hay mucha más variedad en los tatuajes que se hace la gente. También hay más color", explica Barahona.

Miguel Angel Bohigues, del estudio valenciano V-Tattoo, un referente internacional en el mundo del tatuaje (ha recibido 70 premios alrededor del mundo en sólo 4 años y es imagen de marcas de tintas y máquinas de tatuar), también destaca una evolución en la percepción del tatuaje. "Afortunadamente, pasó el tiempo de los tatuajes lineales para ser sustituidos por tatuajes realmente artísticos. Al principio de mi carrera la gente solicitaba tatuajes sencillos (hace 9 años), pero ahora el pensamiento general es tatuarse dibujos, realismo es lo que más me demandan, y me gusta mucho poder plasmar objetos o personas reales en la piel", cuenta.

Más variedad y menos modas

Bohigues señala que actualmente ya no se puede hablar de modas claras en el mundo del tatuaje: "No creo que el tatuaje se mida por tendencias, al menos no deberían de cambiar los gustos personales por las modas. Lo que sí ha cambiado es la forma de tatuarse, antes la gente en general quería tatuarse sus diseños y punto, ahora quieren que estos diseños estén perfectos en la piel. Yo creo que la tendencia más que en cambiar unos dibujos por otros, ha sido la búsqueda de la calidad al precio que sea necesario".

Los tribales ya no se llevan tanto. aunque un par de veces al año alguien nos sorprende y lo piden "Realmente la gente especializada en el tatuaje no piensa que haya modas. Lo que sucede es que también hay gente que no es muy entendida en el tema pero le atraen los tatuajes y quieren hacerse alguna cosita y, ¿qué es lo que queremos? Simplemente, lo que más vemos. En tamaños reducidos no se pueden hacer grandes obras de arte, se reducen a simbolitos, nombres, enredaderas... Si alguien quiere un tattoo pequeño, al final va a morir a algo típico, pero típico no significa de moda, tan sólo que se ve más por la calle. Si le dices a un buen profesional que las enredaderas están de moda, lo matas", bromea el tatuador.

Eso sí, una cosa está clara, la moda de los tribales ya hace años que murió. "Parece que ya no se llevan tanto. aunque un par de veces al año alguien nos sorprende y lo piden. A nuestro estudio acude gente de todo el mundo a tatuarse y una persona que viene de Australia, Estados Unidos o Rusia lo más seguro es que no busque un tribal", cuenta el artista, que también señala que de vez en cuando se topa con el caso opuesto, el de tatuajes excesivamente complejos o sin sentido: "A veces hay que rechazar trabajos porque el cliente pide cosas imposibles, principalmente porque quieren hacer mezclas absurdas o quieren demasiados objetos en un tamaño reducido, si pienso que no va a quedar bien, no realizo el tatuaje".

Tatuaje realizado por Miguel Ángel Bohigues.Barahona, el tatuador argentino, destaca otro factor importante en la evolución del tatuaje, la expansión del mundo digital. "Otro cambio es el fenómeno de Internet, que —como en tantos otros sectores— supuso un antes y un después en este mundillo. Entre otras cosas, Internet ha logrado que el tatuaje rompa fronteras. Mucha gente conoce mi trabajo a través de la red y viene aquí para tatuarse", asegura .

Internet también ha permitido que mucha gente conozca los sorprendentes tatuajes 3D, dibujos que crean efectos ópticos que hacen que parezca que las figuras salen de la piel o están superpuestas o insertadas en ella. Sin embargo, este tipo de arte no es nuevo. Según Barahona, "los tatuajes 3D son un tipo de tatuaje realista que no es raro ni tampoco es muy nuevo. De hecho, fueron mucho más populares a finales de los 80 y principios de los 90 que ahora".

En cuanto a la forma de realizar los tatuajes, no se han producido grandes cambios. "Básicamente, el material —máquinas, pigmentos...— que usamos para hacer tatuajes es el mismo que hace cincuenta años pero perfeccionado. Ahora hay como un auge de un tipo de máquinas que son las rotativas, que parece que fuesen un invento de última generación. Hay algunas que sí, pero el modelo básico lo llevan usando los ingleses toda la vida. Son tendencias", cuenta el tatuador argentino.

"Las máquinas que se solían usar son electromagnéticas, trabajan por un campo magnético mediante dos bobinas. No tienen motor, aunque lo parezca por fuera. Las rotativas, en cambio, tienen un motor giratorio que en cierto modo es parecido al de un walkman antiguo. Funcionan mediante el principio mecánico de las máquinas que se usaban en la cárcel sólo que mejoradas", detalla.

Adiós a los tatuajes

Con la popularización de los tatuajes, también está aumentando la demanda de profesionales capaces de eliminarlos. Así lo confirma el doctor Donís Muñoz, dermatólogo experto en la eliminación de tatuajes que también trata problemas relacionados con ellos, "como las reacciones alérgicas o de intolerancia, que pueden surgir incluso muchos años después de haberse realizado".

Hay mucha gente que se quita tatuajes porque quiere entrar en oposiciones para cuerpos de seguridad del estado "Cada vez hay más gente interesada en tatuarse y lógicamente las personas somos cambiantes, así que muy a menudo uno no piensa detenidamente que el tatuaje es para siempre y que quitarlo no es nada fácil. Bien sea por motivos puramente estéticos o por motivos laborales, hay cada vez más pacientes interesados en eliminar sus tatuajes", explica.

"El tatuaje que uno quiere eliminar suele ser el tatuaje socialmente poco aceptado. El tatuaje socialmente aceptado (el nombre de la mujer, de los hijos...) no tiene mayor repercusión, pero hay frases que incluso pueden ser ofensivas o símbolos de política marginal. En estas circunstancias, el hecho de que estos tatuajes estén en una zona visible, cierran muchas puertas, en el mundo laboral e incluso en el círculo social en el que uno se mueve", cuenta Muñoz, que pone algunos ejemplos para ilustrarlo.

"Recuerdo el caso de una directora de una gran empresa que iba a realizar un viaje con compañeros de trabajo. Con 17 años se había tatuado el conejito de Playboy cerca del ombligo y ahora eso suponía un inconveniente. En su entorno laboral le podía crear un problema de liderazgo, de imagen social y profesional. Recuerdo un paciente que llevaba pintado en la espalda "No quiero parecerme a ti", y otro que tenía, en plan pancarta en todo el brazo, la frase "yo soy el camino, la verdad y la vida". También muchos símbolos nazis", cuenta el doctor.

Cortesía del doctor Donís Muñoz.Hay otras motivaciones, como la puramente estética o la personal. "Hay personas que se quieren quitar un tatuaje porque no les gusta artísticamente después del tiempo o, lo más habitual, porque cambian de pareja", explica. "En el momento del enamoramiento todos lo tenemos claro, pero luego... Hace no mucho le quité a una paciente un tatuaje en el que ponía el nombre del novio en toda la espalda y con letras góticas. Además, un nombre poco habitual en la zona. Con lo cual, cuando rompió con él, aquello le provocó un problema de primer orden", añade.

"Ese tipo de casos son los que más veo. También el de gente que quiere entrar en oposiciones para cuerpos de seguridad del estado y tiene tatuajes en zona descubierta, así que no les queda más remedio que eliminarlo", relata Muñoz. En general, podría decirse que "el tatuaje que se quita es porque aquello ya no identifica a la persona que se lo hizo, ya que ha cambiado su entorno social".

En cuanto al tipo de pacientes que recurren a estos servicios, se trata casi siempre de gente más o menos joven. "La gente mayor yo pienso que la mayoría de las veces ya se ha hecho a la idea. Normalmente tienen tatuajes amateurs que los llevan de toda la vida, así que no es muy habitual que decidan quitárselos. Digamos que un 80% de los casos, por lo menos desde mi experiencia, suelen ser más bien gente joven", cuenta.

En cuanto al procedimiento, "la única técnica que hoy está aceptada mundialmente para eliminar tatuajes es el láser Q- Switched, especialmente su versión más versátil (el Nd:YAG), porque consigue eliminar con bastante facilidad el color negro, el azul oscuro y el rojo. Y además permite tratar con bastante satisfacción los colores amarillos, rosas... prácticamente la totalidad de colores".

"Por regla general, los colores oscuros suelen ser los más fáciles de quitar y los colores claros, el amarillo, el blanco, el rosa, el azul claro... tienen mayor dificultad", informa el doctor Muñoz, quien concluye advirtiendo que, a la hora de quitarse un tatuaje, hay que recurrir a profesionales y expertos en la tecnología láser, ya que técnicas como el bisturí eléctrico no resultan nada recomendables.

Cortesía del doctor Donís Muñoz.