El exsacerdote de Argentina que pidió al Papa una Iglesia de gays se casa con su novio

  • Se trata de Andrés Gioeni y dejó el sacerdocio tras confesar su orientación sexual.
  • Le escribió dos cartas al papa Francisco pidiéndole que la moral católica abrace a los homosexuales como él.
Andrés Gioeni (dcha), con su futuro marido, Luis.
Andrés Gioeni (dcha), con su futuro marido, Luis.
Facebook

Fue la imagen del papa Francisco en un avión enviando a través de los periodistas el mensaje de "quién soy yo para juzgar a los gays" lo que impulsó a Andrés Goieni, exsacerdote católico de Mendoza (Argentina), a escribirle dos cartas pidiéndole que la moral católica no solo no juzgue, sino que abrace a los homosexuales como él.

"Le pido simplemente, con humildad, que incentive, estimule, promueva y acompañe a aquellos teólogos que se atreven a profundizar en la Teología moral sexual acerca del lugar y la experiencia de la persona homosexual" decía en una de las cartas, que han dado la vuelta al mundo. Goieni, de 42 años, está de enhorabuena. No, todavía el papa Francisco no le ha contestado.

El motivo de su felicidad es que el 7 de marzo se casará con Luis, el hombre con el que ha compartido los diez últimos años de su vida. Entonces se convertirá en el primer exsacerdote católico que se une en matrimonio con su novio.

Me di cuenta de que se trataba de mi contención corpórea, de que buscaba un amor no tan abstracto, no tan idealizado El mediano de tres hermanos, Goieni, nació en Mendoza y se crió "en una familia bastante machista y ortodoxa en sus pensamientos", explica al teléfono desde su actual apartamento bonaerense. La educación primaria la recibió de un colegio donde le inculcaron la fe católica. En secundaria se acercó a la parroquia del barrio y se enroló en un grupo juvenil misionero en las barriadas. "Íbamos los sábados al suburbio de La Favorita con la que entonces era mi novia y con la que planeábamos ser misioneros en África. Yo como médico, ella como profesora". Un día, en la barriada los vecinos reivindicaron un sacerdote propio. Goieni acudió con sus amigos a ver al Obispo auxiliar, quien lamentó no disponer de "un ropero de donde sacar tantos curas" y les animó a revisar su interior en busca de vocación.

Así fue como le picó el "bichito" a Goieni. Dejó la relación con su novia y, con 18 años, tras dos de acompañamiento vocacional, ingresó en el seminario. Ordenado sacerdote, vivió su tarea "con intensidad, contento, alegre" de poder encontrarse de cerca con la gente. Pero había algo que le generaba un vacío por dentro. "Me di cuenta de que se trataba de mi contención corpórea, de que buscaba un amor no tan abstracto, no tan idealizado". Fue a la vez que entendió que el celibato no era para él y que aceptó su condición de homosexual.

En realidad nada es tan de repente. "A los 12 años le dije a mi mamá que me tenía que marchar de casa porque a me gustaban los varones". Su madre le llevó a hablar con un sacerdote, que le dio por explicación que atravesaba una fase, una etapa. Goieni enterró ese pensamiento.  "Lo tapé en mi subconsciente más oculto", pero volvió a salir a flote en el año 2000. Ya ejerciendo de sacerdote entraba a conversar en 'chats' gays en Internet. "Lo que empezó como un juego se estaba tornando en algo más serio y me sentía la persona más traidora, pecadora y sucia del mundo. No me dejaba vivir". Entonces hizo un pacto con Dios, le pidió una tregua para averiguar si lo que estaba sintiendo era "transitorio, mera curiosidad". Le prometió que de ser así se entregaría a él enseguida.

Doble vida

Pero su pasión era duradera. "Preferí no llevar una doble vida". En 2001, sin dar explicaciones, dejó el sacerdocio. En la parroquia le pidieron que se lo pensara, que se tomara un tiempo para recapacitar. Él era el encargado provincial de las catequesis, una labor de la que habla con entusiasmo.

A los 12 años le dije a mi mamá que me tenía que marchar de casa porque a me gustaban los varones Puso tierra de por medio, se mudó a Buenos Aires, la capital, y conoció a Luis. Empezó a probar suerte como escritor, docente, e incluso actor de telenovelas. Se hizo famoso en su país con las misivas al papa y está a punto de publicar un libro que versa precisamente "de tanto amor desperdiciado, de cómo ser homosexual y cristiano y no morir en el intento", explica. Con el revuelo mediático de su boda ha decidido que subir el libro gratis a Internet. "Explico mi vida por si puedo ayudar a alguna persona, a algún familiar, como a la prima de esa chica lesbiana que no puede entender por qué le gustan las mujeres".

Goieni, el exsacerdote gay de Mendoza está agradecido a la vida. Ha encontrado su lugar, pero sueña con una Iglesia Católica, que destierre pronto el celibato, como ya han hecho anglicanos, metodistas o protestantes, y apoye las relaciones homosexuales. Está convencido de que Francisco puede se clave en el cambio, aunque es consciente de las innumerables presiones vaticanas.  Mientras habrá otros que no den el paso de dejar el sacerdocio y continúen "escondiendo esa realidad de tener relaciones sexuales esporádicas y viviendo su entrega a la comunidad, unos con más culpa, otros con más licencia".

La boda con Luis será en Buenos Aires. "Vamos a ir al registro civil, y al día siguiente hacemos un asado (barbacoa) con los familiares y amigos. Será una ceremonia más espiritual y religiosa, en la que nos daremos el consentimiento del matrimonio con nuestros amigos, familiares, la naturaleza y Dios como testigos".