Turcos en Alemania resienten efectos de fallido golpe contra Erdogan

La población turca en Alemania, unos tres millones de personas, resienten el conflicto que surgió en país de origen tras el fallido golpe de Estado y las duras medidas de represión adoptadas por el...

La población turca en Alemania, unos tres millones de personas, resienten el conflicto que surgió en país de origen tras el fallido golpe de Estado y las duras medidas de represión adoptadas por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan.

Luego del fracaso del golpe de Estado el pasado viernes 15, entre la población turca radicada en este país europeo se registran tensiones entre los que están a favor del presidente turco y los que no.

Muchos temen el largo brazo del régimen de Erdogan, quien no soporta ni la más mínima crítica en su contra y la castiga con suma dureza.

La orden del gobierno turco de que la población denuncie en el país y en el extranjero a quienes están en contra de Erdogan o quienes se expresaron a favor del golpe de Estado, ha generado una atmósfera de inquietud e incluso de temor entre los que viven en Alemania.

El gobierno ordenó el retorno inmediato al país de turistas turcos en el extranjero, así como de becarios y de maestros.

En Alemania hay incluso algunas escuelas turcas vinculadas al líder religioso Fethullah Gülen, que son agredidas por turcos que están en contra de ese clérigo musulmán.

El presidente Erdogan acusa a Gülen de ser el motor del intento de golpe de Estado que se registró en el país el fin de semana pasado. Gülen vive en Estados Unidos y el gobierno turco ya demandó su extradición.

Erdogan interpuso, incluso, una demanda en Alemania en contra de un comediante de televisión, que compuso y leyó a cámara un poema insultante en su contra.

El ministro alemán del Interior, Thomas de Maiziere, declaró este jueves en Berlín que la así llamada “limpieza” que lleva a cabo el gobierno turco, excede lo que sería una respuesta adecuada y proporcionada.

Por su parte, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank Walter Steinmeier, declaró que en vez de rebuscar en teorías de la conspiración, el gobierno turco debe abordar y sancionar el intento de golpe de Estado por medios jurídicos y políticos.

Tras el fallido golpe de Estado, Erdogan comenzó una purga en todos los ámbitos del país para detectar participantes y simpatizantes que hubiesen apoyado a los rebeldes que pretendían derrocarlo.

El mandatario suspendió incluso temporalmente la Convención Europea de Derechos Humanos y ha impuesto un estado de emergencia de tres meses que aumenta sus poderes y le permite gobernar por decreto.

Con su aplicación, pueden ser también suspendidos o restringidos derechos fundamentales tales como el de reunión o libertad de prensa y las autoridades pueden imponer toques de queda y monitorear o prohibir la cobertura de los medios de comunicación.