Crece impopularidad de los zoológicos en Italia

Al igual que en otras partes del mundo, en Italia ha aumentado en los últimos años la impopularidad de los zoológicos, considerados lugares que no respetan las exigencias naturales de los animales...

Al igual que en otras partes del mundo, en Italia ha aumentado en los últimos años la impopularidad de los zoológicos, considerados lugares que no respetan las exigencias naturales de los animales recluidos y que solo buscan el lucro y la ganancia.

Los parques faunísticos, zoológicos y otras estructuras de reclusión están regulados en el país de la bota por un decreto legislativo del 21 de marzo de 2005, que incorporó la directiva europea sobre la custodia de los animales salvajes.

Sin embargo, la normativa es más bien genérica con el objetivo de hacer menos eficaces sus limitaciones y restricciones y ha sido modificada para dificultar su aplicación, dijo a Notimex Andrea Brutti, experto en fauna salvaje del Ente Nacional para la Protección de los Animales (ENPA).

Resaltó que son muchos los intereses en torno a los zoológicos, definidos como “cualquier estructura pública o privada, con carácter permanente y territorialmente estable, abierta y administrada para el público al menos siete días al año, que exponga y mantenga animales vivos de especies salvajes (...) en cautividad”.

Tal denominación, explicó Butti, ha permitido que muchas estructuras sin condiciones idóneas para los animales hayan sido consideradas zoológicos a todos los efectos, mientras el decreto se ha vuelto un instrumento muy complejo, lleno de trabas burocráticas construidas para evitar inspecciones que probablemente las obligarían a cerrar.

“La exhibición de los animales, su reclusión, las privaciones a las que son sometidos y sus comportamientos fuertemente condicionados representan solamente una fuente de sufrimiento y un verdadero maltrato”, consideró.

En el frente opuesto se encuentra la Unión Italiana de Jardínes Zoológicos y Acuarios (UIZA), según la cual los zoológicos son instrumentos de conservación de la fauna, centros de estudio y de investigación y escuelas de educación naturalista y medioambiental.

Según la UIZA, un zoológico moderno permite proteger y asegurar la supervivencia de las especies salvajes y de sus hábitats y es un instrumento idóneo para crear conciencia sobre el valor del medio ambiente y de la biodiversidad.

Para Brutti, sin embargo, los zoológicos italianos no tienen nada que ver con la conservación de la especie o de la sensibilización al público, pese a que la primera finalidad está establecida en la directiva europea y también en la normativa italiana de referencia.

“Estas estructuras son una especie de parque de diversiones, estructuras de lucro sobre la piel de los animales, donde no son respetadas las exigencias etológicas básicas. Los zoológicos son a menudo áreas dedicadas a la diversión humana, con juegos, restaurantes y espacios para fiestas y conciertos”, resaltó.

Peores aún, dijo, son los “delfinarios” o parques acuáticos, que utilizan a animales para espectáculos, piruetas en el agua, juegos con pelota o peligrosas terapias para niños y que no cumplen con los requisitos básicos de tutela de las especies recluidas.

En ese sentido, recordó la reciente clausura del parque acuático de la norteña ciudad de Rimini, en la costa Adriática, donde luego de denuncias presentadas por el propio ENPA y otras asociaciones de protección de los animales, fue objeto de una inspección en la que se encontró que los animales eran mantenidos en condiciones inaceptables desde el punto de vista sanitario e higiénico.

Según el experto, detrás de los nuevos nombres con los que son ahora llamados los zoológicos, como “bioparques” o “haciendas didácticas”, se esconden a menudo estructuras inadecuadas y que no tutelan a los animales.

Y es debido a la definición oficial tan amplia de lo que son los zoológicos que resulta difícil establecer el número de esas estructuras en Italia.

De acuerdo con Brutti, un total de 86 estructuras se presentaron para ser reconocidas bajo la normativa de 2005, pero solamente 48 recibieron licencias.

El más antiguo del país todavía en funcionamiento es el de Roma, fundado en 1908 en el corazón de Villa Borghese, uno de los principales parques de la ciudad, que cuenta con mil 200 animales de 200 especies diferentes.

Otro zoológico importante es el de la ciudad de Turín, con 65 especies animales, o los bioparques de Sicilia, Bergamo o Verona, cuya principal característica es que buscan reproducir los ambientes naturales de los animales y no usan las jaulas.