Sin triunfadores concluye corrida 17 en Monumental Plaza México

Sin triunfadores concluyó este domingo la corrida número 17 y última de la segunda mitad de la Temporada Grande 2016-2017 en la Monumental Plaza de Toros México, luego que la tercia de matadores se...

Sin triunfadores concluyó este domingo la corrida número 17 y última de la segunda mitad de la Temporada Grande 2016-2017 en la Monumental Plaza de Toros México, luego que la tercia de matadores se fue sin trofeos.

Alternaron en este festejo los diestros mexicanos Ignacio Garibay, Arturo Macías y Fermín Rivera, quienes mostaron muchas ganas, deseos, pero poca efectividad en sus respectivas labores.

Los tres matadores mexicanos lidiaron un encierro de la ganadería de La Estancia, el cual tuvo una digna presencia física, pero un juego bastante irregular, escaso y de poco lucimiento, lo que malogró el festejo.

Abrió el capitalino Garibay con una labor de mucho oficio, en la cual mostró parte de su repertorio taurino con capa y muleta, pero su rival colaboró muy poco, de ahí que el lucimiento estuvo ausente. Despachó con espadazo y se retiró con palmas.

Con su segundo rival, Ignacio Garibay volvió a lucir con capa y muleta gracias a su experiencia ante otro toro de muy poco juego que le evitó completar una faena mejor llevada. Batalló al matar para irse con ovaciones.

El aguascalentense Arturo Macías logró una primera labor de mucho valor y coraje, fiel a su estilo, de torero entregado y muy batallador, la cual le redituó fuerte petición de oreja, no concedida.

Luego de un trasteo meritorio ante un toro soso, el "Cejas" Macías sufrió un aparatoso impacto en la zona del estómago a la hora de matar, que lo llevó de forma directa a la enfermería, y por fortuna, sin consecuencias graves.

Con su segundo rival, Macías, un poco disminuido por el golpe recibido, trató de hilvanar una faena por la derecha, el mejor lado del toro, sin embargo, el astado se negó a colaborar en los intentos. Despachó con apuros para irse con aplausos y un aviso.

El potosino Fermín Rivera trató de aprovechar el escaso juego de su primer toro, el cual vino de más a menos, para evitar cualquier tipo de triunfo, pese a los muchos intentos del diestro. Mató con problemas para irse en silencio y un aviso.

La situación no cambió con su segundo astado, pese a que Rivera trató de llevarlo pegado a su muleta sin éxito alguno. Luego de batallar ante un toro parado, el potosino sufrió para matar, para irse en silencio y con otro aviso del juez de plaza.