Entrada al Estadio Azteca
Vista de uno de los accesos al Estadio Azteca, previo al juego Final entre América y León. Jorge Arciga / NOTIMEX

Un "pellizcote" fue el que tuvieron que darle al aguinaldo muchos aficionados que no quisieron perderse la final del Torneo Apertura 2013, ya que los revendedores, "aparta lugares" y demás personajes, se empeñaron en elevar los precios lo más posible.

Quizá en muchas mesas esta Noche Buena o Año Nuevo va a faltar el pavo, pero eso no importa, lo realmente relevante era estar presente en las gradas del estadio Azteca, aunque para ello hubiera que pagar más de mil pesos por un boleto.

Si quieres más de cuatro le puedo bajar el precio Sin pudor alguno, con total descaro, como si lo que hicieran fuera lo más correcto, los revendedores ofrecían boletos a diestra y siniestra, felices porque tuvieron esta oportunidad de cerrar muy bien el año.

"General te lo dejo en mil 200, ya si quieres de preferente pues en mil 500, si quieres más de cuatro le puedo bajar el precio", eran las palabras de una de estas personas, quienes sin ningún problema mostraban la "mercancía", como mujer de la "vida galante" en plena crisis.

Otros eran un poco más benevolentes, entradas en la sección de platea eran cotizadas en mil 500 pesos, el problema era que solo tenía una en su poder y el solicitante necesitaba cuatro.

Estacionamiento, otro gasto.

Ya con el bolsillo "lastimado", los aficionados que llegaron en coche debían desprenderse de otro billetito, que dependía del lugar, ya que si era en el estacionamiento, la cuota variaba de los 60 para los autos, 100 las camionetas y hasta 300 los que vinieron en autobús.

Los que no alcanzaron lugar o prefirieron dejarlo en las calles, los vecinos querían dinero para las piñatas, frutas y el ponche, por lo que "se dejaban querer" con 100, 150 o hasta 200 pesos, dependiendo de la cercanía con el "Coloso de Santa Úrsula".

60 pesos por una cerveza

Y como muchos llegaron desde temprano era prácticamente una obligación comprar algo de comer y si lo hacían una oferta importante era con la "Güera", que servía tacos de longaniza, conejo, cochinita pibil y moronga, entre otros.

El costo era de 17 pesos, pero, eso sí, ya se iban bien satisfechos para aguantar el partido, tiempo extra, penales y hasta el festejo en el Ángel de la Independencia o hasta León.

Y las cervezas eran otra cosa, ya que los que no llevaron provisiones y querían beberse una "chela" en el estacionamiento, la "cantina" más grande de la ciudad y hasta de país, tenían que negociarla.

Sin embargo, el precio no bajaba de los 60 pesos la lata pequeña y claro que había que sacar hasta la tarjeta de crédito para entrar ya entonados al inmueble y empezar un festejo anticipado o llorar de manera anticipada.