Para Tiffany Yazmín Wences Chirino el futbol femenil va en ascenso

Cada vez que salta a la cancha, Tiffany Yazmín Wences Chirino se apasiona, toca el balón con elegancia como si fuera parte de ella, dirige la estrategia, ordena a sus compañeras y, de vez en vez, se...

Cada vez que salta a la cancha, Tiffany Yazmín Wences Chirino se apasiona, toca el balón con elegancia como si fuera parte de ella, dirige la estrategia, ordena a sus compañeras y, de vez en vez, se lamenta cuando una jugada no termina en la portería.

A sus 21 años de edad, la jugadora dice estar comprometida con la UNAM. Su casa, tanto en lo deportivo como en lo académico, ahí ha encontrado a sus alidadas en la cancha para destrozar la zaga contraria con aquellas jugadas que perecen fáciles, pero que requieren de precisión.

Tiffany es una de las estudiantes-deportistas que no tienen límites para lograr sus objetivos en una disciplina que en el pasado era considerado sólo para varones y en el presente poco a poco se gana un espacio en la esfera deportiva del país.

“El nivel del futbol universitario femenil es bueno, sólo está por debajo del profesional que se está formando. Es una competencia fuerte y juegas contra jugadoras de todo el país y ahora con las becas que reciben se hacen cada vez mejores”, destacó en entrevista con Notimex.

Es una apasionada del futbol y lo practica con entusiasmo, pero así como lo hace en la cancha, también se entrega al estudio.

“Más que complicado se requiere de organización para hacer las dos (futbol-escuela) de manera óptima. Respetar los tiempos, en lo personal trató de intercambiar el cansancio mental con el físico. Entreno, voy a clases, hago gimnasio y estudio”, afirmó.

Tiffany, quien se desempeña como volante ofensivo, cursa la asignatura de biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, una carrera que requiere de tiempo y entrega, “me gusta la investigación y por eso elegí la biología”.

Pero de la misma manera el futbol, “me encanta. Antes hacía natación y taekwondo, y me gustaba ver a las jugadoras de futbol, porque cuando salía de mis actividades las veía con su balón y me dieron ganas de ser como ellas”.

De su posición en la cancha, señaló que en la vida se debe mirar hacia adelante, “los aprendizajes en el deporte son fáciles de llevarlos a la vida. Te haces de carácter de lucha, aunque estés perdiendo se debe ir por la siguiente y si vas ganando saber quedarte y no confiarte”.

A pesar de que la jugadora pasó sus primeros años en Singapur y luego en Brasil, debido al trabajo de su padre, que es ingeniero, donde vivió una etapa feliz, de diversión, elementos que brindados por su familia.

“La verdad fue un tiempo feliz, no me arrepiento de nada, fui feliz todo el tiempo y luego las responsabilidades llegaron. Desde chica he hecho deporte y elegí a la UNAM porque además ya jugaba en este equipo y luego de hacer el examen de admisión a la facultad y me quedé, ya fue más el gusto y compromiso”, externó.

Sobre la beca que otorga la UNAM, la jugadora comentó que ya urgía tener el apoyo como en las universidades privadas, en las cuales apoyan a sus atletas y con eso hay tiempo para entrenar la disciplina de la elección.

“Nos viene bien y motiva a cumplir con todos los requisitos, tanto en lo académico como en lo deportivo. Es como el principio para tener buenas jugadoras y tener el aliciente de hacer las dos cosas”, apuntó.