El mundial de fútbol del paraíso

  • Brasil organiza por segunda vez la Copa del Mundo de fútbol, aunque el país ha cambiado mucho desde la decáda de los años 50 del siglo XX.
  • Hoy en día el gigante suramericano se postula como una de las nuevas potencias mundiales y se aferra, con sus sombras, a sus recursos naturales.

El mundo del turismo es pródigo en tópicos e imágenes preconcebidas y universalizadas. Tienen su poso de razón, pero siempre el día a día y el aquí y ahora liman y relativizan mucho esas especies de proclamas del "esto es así".

De Brasil es difícil no haber escuchado o leído nada de su selección de fútbol, de sus carnavales, de sus playas, de sus favelas, de su capoeira, de ese extraño y curioso equilibrio entre lo religioso y lo sexual, entre la devoción y la sensualidad, de la samba o del Amazonas, ya sea río o selva. Y sí, son temáticas recurrentes por reales. Como su felicidad o su optimismo. Es fácil serlo rodeado de belleza y agraciado con un clima benigno, que diría aquel.  "Antes de que los portugueses descubrieran Brasil, el Brasil ya había descubierto la felicidad", que proclamó en su día el literato Osvaldo de Andrade. Por ahí van los tiros...

Pero Brasil, el enorme país de Brasil, una generosísima porción del subcontinente Suramericano, una tentación para el mochilero, es una especie de gigante que quiere despertar de su letargo y quebrar todas las desigualdades que crearon, por mucha felicidad de la que se hable, bolsas de pobreza que no siempre equivalen a favelas (aunque éstas sean mediáticas). Crece y promete al ritmo de su real.  Potencial tiene desde luego, si no lo esquilma antes el interés del especulador o el corrupto. Posee recursos naturales como pocos, cuenta con la gracia de una multiculturalidad armoniosa y el músculo de casi 200 millones de habitantes. En un contexto cada vez más ecológico y sostenible Brasil tiene mucho que decir… pese a los ataques costantes y diarios a las selvas del Amazonas, donde aún sobreviven tribus ajenas a la modernidad y perduran espacios vírgenes; selvas tropicales de las que Brasil posee un 70%. Nada menos.

Esa exuberancia natural, cada vez más atacada y en peligro, esas particularidades climáticas de índole tropical, han condicionado la morfología demográfica de un Brasil que  concentra grandes bolsas poblacionales en torno a la costa del Atlántico. Allí llegaban los colonos europeos, sobre todo portugueses (lo que explica también parte de lo que es Brasil, pero no el todo). El viaje interior era cosa de aventureros, locos, problemas… o, como demuestran Brasilia o Belo Horizonte, planificaciones estatales. Contaba el profesor Paulo de Andrade, para hablar de las dificultades de los intelectuales, que un problema para entender Brasil era acercarse a él demasiado aferrado al punto de origen. “Generalmente –decía-, pensar sobre el Brasil era pensar sobre el Brasil desde un punto de vista no brasileño (…). El intelectual sufría porque el Brasil no era Europa o Estados Unidos; vivía proyectando la visión europea sobre el Brasil, país atrasado”. Por eso cobran especial relieve otras palabras, las del cantante Tom Jobim: "Brasil no es para principiantes". ¿O sí, también, desde este Mundial?

Con el Campeonato del Mundo de Brasil pocas dudas existían sobre la presencia de Rio de Janeiro, Sao Paulo o Porto Alegre. Y era factible la presencia de Brasilia, por eso de la capitalidad del Estado; pero en términos de fútbol no es tan trascendental como las anteriores. En términos demográficos forman parte del elenco las cinco ciudades más pobladas de Brasil (Sao Paulo, Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Brasilia y Fortaleza). De las doce sedes seis están bañadas por el Atlántico y otras tres, especialmente dos de ellas (Curitiba, Sao Paulo), no lo tienen tan lejos. Quince de las 32 selecciones se concentrarán en el estado de Sao Paulo y 4 lo harán en Río. Y es que siete sedes se reparten por sus áreas de influencia. Todo está listo para el Mundial.

Manaos
Estadio: Arena Amazonia
Capacidad: 39.118 espectadores

La capital del Amazonas no es precisamente un poblacho perdido entre la vegetación, no. Manaus (en castellano, Manaos) es una de las ciudades más prósperas de Brasil y un motor económico histórico. No han dudado en tirar el viejo Vivaldo Lima, el Vivaldao, para rehacerlo por completo. Unos trabajos que han dejado al menos cuatro muertos, todo sea dicho. El caucho en el siglo XIX convirtió lo que en origen era una fortaleza portuguesa en una urbe agraciada con ganas de destacar en el mundo. Los nuevos hombres ricos se lanzaron a importar el glamour europeo. A su manera. Ahora asfaltadas, empedraron sus calles con piedras traídas de Portugal. E idearon el Teatro Amazonia: un teatro de la ópera de la más bella factura y los más nobles materiales que fue inaugurado en 1896. Monumentalidad neoclásica. "Nos consideran un París en la jungla", se felicita Roberto Braga, el secretario de cultura del Estado. Y todo ello en un contexto tomado por la selva y caudalosas aguas de un Amazonas que a estas alturas lo diseccionan como ríos Negro y Solimões. 

Sede: Fortaleza
Estadio: Castelao
Capacidad: 60.348 espectadores

La semejanza evidente entre el portugués y el castellano no dejan lugar a dudas sobre cuál es la piedra fundacional original de esta población que hoy en día alberga más de dos millones y medio de personas. Sin embargo, la estructura defensiva en cuestión no era lusa, sino holandesa. Los Países Bajos lucharon durante décadas por asentarse en la región y en su afán levantaron  el Fuerte Schoonenborch (actualmente conocido como Forte Nossa Senhora de Assunção) en uno de los puntos del Brasil actual más cercanos a la Europa continental. En su empeño se asentarían en varios puntos de la costa brasileña. Importante nudo para el transporte de materias primas en el pasado y destacadísimo destino turístico playero, su estadio de fútbol  construido en 1973 ha sido otro de los remodelados para la ocasión mundialista. El universo balompédico lo redescubrió con motivo de la pasada Copa Confederaciones, donde fue una de las sedes. Su Mercado Central es toda una meca para la adquisición de artesanías y es de gran belleza el acceso al Teatro José de Alencar; su nombre proviene de un literato brasileño del siglo XIX nacido en Fortaleza. 

Sede: Natal
Estadio: estadio das Dunas
Capacidad: 45.000 espectadores

La segunda población más pequeña de todas las sedes, poco más de 800.000 habitantes, también nació gracias a un fuerte, el de los Reyes Magos, que construyeron los portugueses en el siglo XVII para reforzar la presencia lusa en una posición expuesta al menudeo francés y holandés. Su curioso nombre, en castellano "navidad", obedece al día en el que fue fundada. Con el tiempo, y gracias al entorno, la ciudad se ha consagrado como una meca para el turismo y se ha hecho una plaza fuerte dentro de todo el continente americano. ¿Cómo es posible? Por su renombre entre el turismo canadiense y estadounidense. Ayuda su media de 28 grados, sus más de 300 días de sol… y sus altos índices de seguridad. Los terrenos del demolido estadio Machadao son la base del nuevo estadio das Dunas, cuyo nombre se inspira en las ondulaciones que presenta su diseño concebido por el estudio Populous de Kansas City (EE UU). Los mismos de Wembley, da Luz o el Soccer City donde España ganó el Mundial. 

Sede: Recife
Estadio: Itaipaba Arena Pernambuco
Capacidad: 42.583 espectadores

No debería sorprender encontrarse con una generosa ración de rascacielos y edificios de gran altura en esta ciudad dada su cultura tecnológica. Recife, bautizada así por la barrera rocosa, como una muralla para el océano, que protegía sus accesos y sus majas playas, posee el principal parque tecnológico de la nación. Pero también las mejores playas urbanas de todo Brasil. O de las más icónicas. Boa Viagem, Brasilia Teimosa, Candeias, Jangada, Pina,... Portuguesa de nacimiento, Recife tiene un poso español y otro holandés por la influencia de la unión de las dos naciones ibéricas durante casi un siglo y el oportunismo neerlandés antes y durante la Guerra de Restauración (en la que Portugal abandonó la corona de los Austrias), cuando aprovechó para tratar de hacerse fuerte en el lugar. Y hasta que apareció la investigación y el desarrollo, el cultivo y exportación de caña de azúcar podrían considerarse sus primeros impulsores económicos. Por este motivo Recife también fue un gran puerto  de entrada para la mano de obra esclava, uno de los cimientos de la multiculturalidad brasileña actual. El Arena Pernambuco ha sido el único estadio de fútbol construido para la ocasión y forma parte de un gran proyecto urbanístico de expansión dentro de la que es la cuarta área metropolitana más grande de Brasil… y eso que la ciudada tiene tres grandes clubes con sus tres estadios propios… El Arena se lo quedará el Naútico.

Sede: Salvador de Bahía
Estadio: Arena Fonte Nova - Estadio Octávio Mangabeira
Capacidad: 51.708 espectadores

Dice Carlinhos Brown, nativo de Salvador de Bahía, criado en sus calles, cultivado en sus ritmos, una esperanza para muchos niños, que esta es "la tierra de la felicidad".  Y también en buena parte es la tierra donde se acuñó la independencia del Brasil del que fue capital hasta el siglo XVIII. La primera capital. Salvador fue una de sus plazas fuertes, aunque curiosamente la luz de la que llegó a ser la segunda gran ciudad de la nación en el siglo XIX fue perdiendo intensidad. Lo mismo que su puerto, primer exportador de azúcar del mundo durante mucho tiempo y otra importante puerta de entrada para mano de obra esclava de origen africano. El Arena Fonte Nova originalmente era el Octávio Mangabeira, su nombre desde que fue inaugurado en 1951, pero en 2003 fue demolido para una reconstrucción integral bajo los criterios modernos de la FIFA. Como sede, Salvador le ofrece al mundo la particular belleza de su centro histórico marcado por construcciones coloniales de coloridas fachadas. El barrio del Pelourinho se llama, tomando el nombre de una picota medieval, parecida en funciones y estética a los rollos jurisdiccionales tan presentes en Castilla. El enclave más llamativo de una urbe a dos alturas, la alta y la baja, fundada nada menos que en 1549… lo que es mucho decir en términos americanos.

Sede: Cuiabá
Estadio:  Arena Pantanal
Capacidad:  39.859 espectadores

Allí donde se levantaba el José Fagelli ahora se encuentra el Arena Pantanal, uno de los campos que más retrasos ha sumado en sus obras de construcción.  Debía estar listo un año atrás y hasta este pasado mes de abril no ha abierto sus puertas. Necesitado de remates varios, eso sí, y no precisamente a portería. La joya de la corona mediática de la exuberante región del Mato Grosso no ha permitido profundizar en las particularidades de su capital. Que si Cuiabá es un punto equidistante entre los océanos Pacífico y Atlántico, que si la monumentalidad de su entorno natural es sobrecogedora, que si sus orígenes entroncan con la fiebre de los buscadores de oro, que si es la sede mundialista menos poblada de las doce (medio millón de habitantes) y sin embargo ha experimentado un gran crecimiento en los años 70 y 80 con el empeño gubernamental de colonizar territorios en el interior… La Ciudad Verde, así la llaman, está hermanada con Las Vegas. El Parque Nacional Chapada dos Guimaraes, con lugares como la cidade de pedra (ciudad de piedra) es de visita obligatoria. Emocionante.

Sede: Brasilia
Estadio: Nacional Mané Garrincha
Capacidad: 69.432 espectadores

La capital de Brasil tiene mucho de experimento. Un trazado absolutamente racional en un entorno medioambiental fecundo y pletórico y con una libertad arquitectónica total, siempre mimando el contexto. Brasilia es una ciudad humanizada como pocas. Una ciudad de autor. Oscar Niemeyer al poder. El estadio cuenta con una gran instalación de placas solares, uno de los argumentos que tiene la FIFA para elogiar el de Brasil como el mundial más sostenible medioambientalmente de la historia. Brasilia no tiene aún un siglo de historia. Se gesta desde 1956 y, así son las cosas que conllevan las sedes gubernamentales, actualmente es la cuarta ciudad más poblada del país. La más grande del interior. Quizá la más utópica del mundo. Una ciudad de la esperanza, la piropeó Malraux. Una ciudad que tenía nombre antes que ubicación y trazado: "Brasilia" fue una propuesta del literato y naturalista José Bonifacio.

Sede: Belo Horizonte
Estadio: Arena Mineirao
Capacidad: 58.259 espectadores

Seguro que alguna vez han oído hablar del Cruceiro o del Atlético Mineiro, dos clubes clásicos dentro de Brasil y que proceden de esta ciudad interior de dos millones y medio de habitantes del futbolero estado de Minas Gerais. Beagá, popularmente, por el sonido de sus iniciales en portugués. Belo Horizonte, oficialmente. Belo Horizonte está a caballo de Brasilia y Río, más cerca de la segunda, y no era más que un poblado de buscadores de oro llamado Curral del Rey con algo de actividad ganadera hasta que las autoridades estatales optaron por levantar aquí una nueva capital que sustituyera a Ouro Preto. Estamos en las postrimerías del siglo XIX. Fue un antecedente de Brasilia, por así decirlo, y ciudad pionera en planificación urbana que "arrancó", nombrada ya capital de su estado, con 10.000 habitantes. Lo de Belo Horizonte ya llegaría en los albores del siglo XX, tras un breve periplo como Cidade da Minas. El original "Curral" permanece en la denominación de sus estética serranías circundantes.

Sede: Río de Janeiro
Estadio: Maracaná
Capacidad: 74.698

Antigua capital del país hasta que entró en funcionamiento la "artificial" Brasilia a mediados del siglo XX, la en otro tiempo conocida como San Sebastián de Río de Janeiro es la principal urbe turística del estado brasileño y manantial de algunos de sus iconos visuales: el Pan de Azúcar, el Cristo del Corcovado, las playas de Ipanema, Flamengo o Copacabana, su festivo sambódromo… La Cidades Maravilhosa que escribió Coelho Neto para, sin buscarlo pero seguro que queriéndolo, crear su lema turístico para la posteridad. Pero también sede de uno de los templos de balompié: Maracaná. El coliseo, durante mucho tiempo el campo más grande del mundo, realmente se llama Luis Filho en honor a un periodista deportivo. Pero su apelativo es más célebre. El mítico estadio, testigo de la derrota brasileña ante Uruguay en la final del mundial de 1950, no podía faltar como sede de la Copa del Mundo. Adecentado y remozado, eso sí. De hecho, acogerá la final. 

Sede: Sao Paulo
Estadio: Arena de Sao Paulo
Capacidad: 65.281 espectadores

Para el Corinthians el Mundial es un regalo. Envenenado, eso sí, por los problemas que ha registrado la construcción de este estadio. Pero un regalo. Este célebre club paulista carecía de estadio propio y en este sentido Brasil 2014 ha sido toda una oportunidad. El Corinthians tendrá casa propia en Itaquera, uno de los barrios de la ciudad más grande del país y la séptima más poblada del mundo gracias a sus más de 21 millones de residentes. Por cierto, una cuna del fútbol, también a su manera. La ciudad en la que no se puede parar. La meca de los negocios y una de las ciudades con más paisanaje de rascacielos del mundo. Un ajetreo difícil de encajar en un país tranquilo y festivo. En Sao Paulo, a orillas del río Ipiranga, el futuro emperador Pedro proclamó la independencia con respecto a Portugal el 7 de septiembre de 1822. El Arena de Sao Paulo protagonizó uno de los momentos más trágicos de los meses previos al Mundial con el fallecimiento de dos personas tras el desprendimiento de una gran parte de la cubierta de una tribuna tras el desplome de una grúa.

Sede: Curitiba
Estadio: Arena da Baixada (Joaquin Americo Guimaraes)
Capacidad: 38.533 personas

El Atlético Paranaense, otra institución dentro del balompié brasileño, jugaba aquí desde 1914, pero en 1999 reformó el estado en profundidad. De cara al Mundial no se ha librado del lavado de cara y aunque no iba a ser el coliseo más maquillado, al final diversos problemas presupuestarios y burocráticos han retrasado todos los trabajos. De hecho fue uno de los retrasos amonestados públicamente por la FIFA y se llegó a especular con la salida de Curitiba como sede.  Son varias las empresas del sector de la automoción que tienen oficinas en esta vieja meca del comercio con la yerba mate, rica en espacios verdes, y no faltan multinacionales de la petroquímica, la tecnología o la alimentación. Alemanes, italianos, ucranianos y polacos reforzaron su multiculturalidad.  Durante cuatro días, en 1969, fue capital de Brasil y uno de sus rincones más hermosos es la plaza Anita Garibaldi. Ana fue una brasileña que en segundas nupcias se esposó con el italiano Giusseppe Garibaldi. Sí, han leído bien. El nacionalista italiano, símbolo de la reunificación transalpina, también aportó sus dotes guerreras en el lado sublevado del estado de Rio Grande, en la Guerra dos Farrapos.

Sede: Porto Alegre
Estadio: Beira-Rio
Capacidad: 42.991 espectadores

Punto de fricción entre las coronas de Castilla y Portugal en suelo americano, acaso por ubicarse geoestratégicamente en la confluencia de cinco ríos, Porto Alegre aúna la industriosa y próspera capitalidad de un estado con la bicefalia de dos rivales balompédicos como el Internacional y el Gremio. Y es que a los gaúchos, así les llaman dentro del país como queriéndoles acercar a otras latitudes por ciertos hábitos incluso alimenticios, les gusta el fútbol. Su impulso definitivo como ciudad, en manos portuguesas, llegó con una repoblación con habitantes de las islas Azores. Sobre la parte más céntrica de aquella época se construyó en el siglo XIX el parque de la Alfandega. Uno de los muchos rincones verdes de una ciudad muy rica en arbolado, donde se busca sobre todo proteger las especies autóctonas. En la cercana calle de la Praia andaremos por la rúa más antigua de la ciudad. Y no conviene dejar de visitar el Mercado Público Central de la gran ciudad del Lago Guaíba, la confluencia final de los cinco ríos, antesala del Atlántico y un gran mirador de ocasos.