Si hace unos meses su nombre daba que hablar por su vuelta a las piscinas con el objetivo de competir en los Juegos de Río de Janeiro, el estadounidense Michael Phelps se ha convertido en uno de los protagonistas del día en Estados Unidos por una cuestión menos amable.

Su vuelta a las piscinas con la mente puesta en los Juegos Olímpicos de Río le había devuelto a primera línea informativa este año

El multicampeón olímpico de natación, el deportista más galardonado en  la historia de los Juegos (con 22 medallas, 18 de ellas de oro), fue arrestado la pasada madrugada por la policía de Maryland tras ser acusado de conducir bajo los efectos del alcohol. Una detención de la que se hicieron eco los principales medios estadounidenses, como la NBC.

Las autoridades de Maryland explicaron que Phelps conducía casi al doble de la velocidad permitida por un túnel, el Fort McHenry, de la carretera interestatal 95. El de Baltimore avanzaba a más de 135 km/h en un tramo restringido a unos 72 (45 millas por hora). El nadador, retenido por los agentes también por saltarse líneas contínuas, colaboró en todo momento con las autoridades, quienes elevaron la acusación antes de ponerle en libertad.

No es la primera vez en la que Phelps es cazado al volante bajo los efectos del alcohol o que protagoniza un incidente derivado de una intensa vida social. En noviembre de 2004, con 19 años, fue arrestado por la policía estatal en Salisbury después de saltarse un stop  y verse involucrado en un accidentes.

Una infracción que le ocasionó una multa económica y 18 meses de libertad condicional. Tiempo después, el gigante de Baltimore fue cazado fumando marihuana, por lo que se disculpó. 

El astro mundial de la natación se ha mostrado "arrepentido" a través de su cuenta oficial en Twitterha pedido perdón "a todos los que he decepcionado".