Luchadoras y exóticos se han ganado su lugar en el ring y en la sociedad

Luego de sufrir el rechazo de las autoridades capitalinas en los años 50, de medios e incluso de sus propios compañeros, las luchadoras y los luchadores exóticos se han ganado su lugar en la sociedad...

Luego de sufrir el rechazo de las autoridades capitalinas en los años 50, de medios e incluso de sus propios compañeros, las luchadoras y los luchadores exóticos se han ganado su lugar en la sociedad y en las arenas a golpes.

A esta conclusión llegó la maestra investigadora de la UNAM y de la red de altos estudios de la lucha libre Patricia Celis Banegas, en su participación en el Primer Foro de Equidad e Inclusión que se llevó a cabo en el Museo Memoria y Tolerancia, con el tema Lucha Libre Mexicana, una mirada crítica hacia la equidad de género.

En su ponencia destaca cómo tanto las luchadoras como los "excéntricos" han sido rechazados, las primeras prácticamente desde que se iniciaron en este deporte, por ser mujeres, y los segundos solamente por sus preferencias, pero que pese a ello han sabido ganarse su lugar.

“Entre las mujeres que rodean a la lucha libre en las arenas hay de todas y con diversas actividades que llegan a ser subversivas en el sentido de ser nuevas versiones de las mujeres que estábamos acostumbrados a ver en el México contemporáneo”.

“En 1993 empieza a organizarse la lucha libre de manera profesional en México y las primera mujeres que aparecen en escena son americanas, y hasta la década de los 50 aparecen las primeras mujeres luchadoras mexicanas, pero fueron prohibidas”.

Explicó que la prohibición de esta actividad para las mujeres la impuso el entonces regente capitalino Ernesto P. Uruchurtu por considerar que iba en contra de las costumbres y tradiciones mexicanas, y desde entonces comenzaron su verdadera lucha por practicar este deporte y su trabajo.

“Qué pasó cuando aparecen las primeras mujeres luchadoras? Bueno, pues aparece un grupo de hombres que trabaja en el gobierno, en este caso Uruchurtu, que simplemente las prohibió, las vetó por inmorales y porque iban en contra de las costumbres mexicanas”.

Sin embargo, explicó la catedrática argentina, esa prohibición duró 32 años a pesar de que la afición pedía verlas en las arenas, “y a partir de esa prohibición, las luchadoras decidieron seguir y comenzaron a salir hasta en películas y reaparecen en los 80”.

En lo que respecta a los luchadores exóticos, dijo que también tienen su historia aunque al principio eran conocidos como “Dandys”, ya que asistían a sus peleas con sus peinadores personales para que les dieran su “manita de gato” si en un momento perdían el estilo.

“Eran luchadores que portaban características diferentes a los otros, como el cuidado del cabello, ropa más ornamentada y llevaban sus estilistas para que los peinaran cada vez que podían, y eran conocidos como 'dandys' en un principio”.

La especialista mencionó que, seguí con algunos cronistas, la lucha libre exótica pasó por un letargo y resurgió con nuevas figuras y nuevos exóticos, “que fueron asociados al estereotipo de la homosexualidad y pese a ser peleador pasivo, fueron de los consentidos de la afición”.

Sin embargo, resaltó que por ese motivo fueron excluidos de los programas de televisión y sufrieron rechazo también de sus compañeros, pero eso los llevó a luchar por sus derechos y ser incluidos para tener las mismas oportunidades y lo han conseguido por ellos mismos.

“En principio, las necesidades de los luchadores son gestionadas por ellos mismos, Lady Apache trabaja con mujeres en problemas de discriminación, pero lo hacen desde sus propias necesidades, no son las instituciones que vienen a trabajar sobre esa situación en la lucha libre”, dijo en entrevista posterior.

Ante esa situación, Celis Banegas fue tajante al señalar que tanto las luchadoras como los luchadores excéntricos ya se ganaron su lugar tanto en la sociedad como en los cuadriláteros “a madrazos, es cómo se lo han sabido ganar.

“Creo que la sociedad debería estar atenta a la lucha libre no tanto como un deporte donde hay ficción, sino un deporte donde hay hombres, mujeres de verdad, seres humanos y personas, independientemente de su elección de género que bregan por un deporte y merecen respeto como deportistas que son”, concluyó.

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